Lo que Putin pensó como una guerra fácil y que en pocas semanas concluiría con una gran victoria rusa, se está convirtiendo en una dura pesadilla para el jerarca que intentó emular a Hitler.
A pesar de un avance lento, agotador y costoso para su ejército, Rusia había conseguido sus mayores conquistas en la zona del Donbás. Ahora es Ucrania quien avanza allí, recuperando miles de km² de territorio en cuestión de días.

Las mayores conquistas ucranianas se han producido en el este, alrededor de Járkiv. Según recientes informes británicos de inteligencia, los territorios liberados comprenden alrededor de 3.000 km², aunque es difícil saberlo con exactitud por las continuas batallas y el frenado acceso de periodistas a la primera línea.
Ucrania dice haber capturado ciudades clave e importantes como Izyum y Kupiansk, centros logísticos que usaba Rusia para abastecer a sus tropas en el Donbás. Solo esas pérdidas suponen un tremendo golpe para el ejército ruso.
Putín está muy confundido y maximizó la fortaleza del ejército ruso al comenzar esta guerra, o estuvo muy mal asesorado.
La derrota de las fuerzas rusas en esta región ha generado un debate público muy duro para Moscú. Periodistas, y comentaristas militares vienen discutiendo que salió mal y se culpa al Ministerio de Defensa por las derrotas.
La difusión pública de las quejas sobre lo que Rusia describe como una «operación militar especial» en Ucrania contrasta fuertemente con el manejo de reveses anteriores, como la pérdida de la Isla de las Serpientes, donde la salida rusa se describió como un gesto de buena voluntad.
Es inusual que se eleven críticas tan duras en un país gobernado de manera autocrática, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que «no había discusión sobre esto por ahora». Cuando se le preguntó acerca de las críticas sobre la operación en Ucrania, dijo que eran propias del «pluralismo», y agregó que los rusos apoyan al presidente Vladimir Putin y sus decisiones, pero advirtió que había un límite para las críticas.
El portavoz aceptó que hubieran otros puntos de vista críticos, pero aclaró que deben mantenerse dentro del marco de la ley. Pero hay una línea muy fina, y “hay que tener mucho cuidado aquí”, advirtió Peskov.
¿Que estará pensando Putín en estos momentos, cuando el Dios de la guerra le es adverso? ¿Pensará en una guerra total, utilizando armamento nuclear?, como manifestó en algún momento. Bien sabe él, que esto significaría una hecatombe universal y su propia destrucción. No creemos que llegue a tanto. Y ojalá que en esto no nos equivoquemos.