El presidente embarra la cancha, pero en perjuicio de Cristina. Es que está generando con su supuesto apoyo y con sus imprudentes palabras, un movimiento de rechazo en la opinión pública, que sin duda afecta especialmente a Cristina, ya que Alberto ha perdido toda credibilidad y nada que diga o haga servirá para perjudicar aún más su alicaída imagen.
Descartó ahora el “homicidio” y se refirió al “suicidio” del fiscal Nisman. El mismo Fernández en una entrevista en el 2015, defendía la hipótesis del homicidio, decía: “Nadie en la Argentina piensa que Nisman se ha suicidado. Absolutamente nadie. La primera que cree que no se ha suicidado es Cristina Fernández de Kirchner”

Como decíamos ayer, hoy nadie piensa en un suicidio, al igual de lo que sostenía Alberto públicamente en 2015. La Cámara Federal de Buenos Aires, un tribunal de segunda instancia, dio por probado que durante la noche del 18 de enero de 2015, el fiscal que investigaba el atentado terrorista contra la mutual judía AMIA, fue asesinado de un disparo en la cabeza en su piso de Puerto Madero. El motivo del crimen, según los jueces, fue «consecuencia directa de la denuncia» por presunto encubrimiento que el fiscal formulara contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner
La noche de su asesinato, Nisman tenía listo sobre su escritorio un informe en el que acusaba a Cristina, al Canciller Héctor Timerman y otros funcionaros del Gobierno, de encubrir a los iraníes acusados del atentado con coche bomba que en 1994 destruyó el edificio de la AMIA y dejó 85 muertos. Esos papeles debían llegar al Congreso, pero Nisman murió en la víspera de su presentación.

Tras el «desboque» oral de Alberto, los fiscales Luciani y Mola vienen recibiendo genuinas muestras de apoyo, la Federación Latinoamericana de Fiscales pide protección e independencia para ellos. Estos dos fiscales argentinos, que han realizado un monumental trabajo de acumulación de pruebas, que fueron presentadas durante un alegato de 9 días, en la causa llamada vialidad, vienen actuando con un coraje desusado, una valentía semejante a la que llevó a la muerte al fiscal Alberto Nisman.
Frente a tantos personajes y grupos que despotrican contra ellos, vienen resistiendo las presiones políticas y amenazas. Y vale evaluar que la principal acusada, señalada como la jefa de una asociación ilícita conformada para saquear al Estado, es nada más y nada menos que la vicepresidenta de la Nación en ejercicio. Ella con fanáticos seguidores y el concurso de otros que mal entienden a las instituciones de una democracia republicana, se han movilizado para blindarla.
En este oscuro escenario, es el gobierno el que tiene que asegurar protección a los fiscales y a los jueces celosamente.
Por su parte el presidente tiene que rendir cuenta por su apoyo a Cristina en su calidad de primer magistrado inmiscuyéndose en otro poder del Estado. También aclarar que quiso decir cuando se refirió a Nisman y a Luciani, además queda muy claro que Alberto viola la constitución cuando en su artículo 109[i], le prohíbe ejercer cuestiones judiciales y arrogarse el conocimiento de causas pendientes. El bloque íntegro de Juntos por el cambio en la Cámara de Diputados, con la única excepción del diputado Manes, ha presentado un proyecto de juicio político para el presidente, 115 entre 116 diputados.
El país todo está en estado de alerta, el peronismo ha resuelto jugarse en apoyo de Cristina y se manifiesta en diversos ámbitos en su defensa, ámbitos que no deberían hacerlo. Por otra parte, Hebe de Bonafini, pide una pueblada, Luis Delia cortar rutas de manera permanente hasta que renuncie la Corte; además formula una peligrosa convocatoria, “Les pido que se preparen para la batalla contra la oligarquía, el imperio y la Corte”. Zaffaroni pide el indulto presidencial; 14 embajadores “políticos” fustigaron al Poder Judicial y defendieron la inocencia de la vicepresidenta en la causa Vialidad. Los llamados embajadores de carrera no firmaron la proclama.
En este delicado contexto se conoció una encuesta de Giacobbe y Asociados. Alberto Fernández tiene 8,7 % de imagen positiva, 16 % de regular y 73,3 % de imagen negativa. Por su parte Cristina tiene: 18,4 % de positiva, 5,9 % de regular y 73,8 % de negativa. Estos guarismos no están indicando lo que realmente piensa la gente.