Asimismo, reveló que la líder social viajaba con abultadas delegaciones para transportar dinero, y rememoró una visita al Papa Francisco en el Vaticano con 16 personas.

 

«Shakira», tal y como la apodaron por su larga cabellera, contó que Milagro construía nuevas propiedades porque «nunca pudo conformarse con nada» y que «siempre quería más». Además, reveló que luego de las causas por desvíos de fondos y asociación ilícita, Sala intentó justificar las construcciones al vincularlas con un programa para jóvenes con problemas de adicciones.

«No sé el número exacto, pero las casas que ella dice que construyó para pibes con rehabilitación, se las construyó para ella. Estuve al frente de la construcción de la casa, y ese verso de que era para gente en rehabilitación es una mentira, salió cuando estaba ya presa. La conocí teniendo una casa, y fue avanzando a otra, y a otra y planeaba en el Dique otra, y nunca se conformó con nada, siempre quería más«, dijo.

Y continuó: «A Milagro Sala le gusta todo lo que sea de primera clase y primeras marcas. Se compraba todo lo que sea de marca, lo llevaba a la textil para que le pusieran el nuevo bordado INCA. De la misma forma los calzados y los jeans. Ella se mostraba en una motito, pero tenía autos y camionetas, y no solo ella, también los hijos. Sus hijos en una año llegaron a comprarse 4 Camionetas Hilux y distintos vehículos. Ella tenía una camioneta durante seis meses y ya estaba vieja, la tenía que cambiar».

Con respecto a la lógica de poder de la familia al frente de la Túpac Amaru, la ex colaboradora señaló a Raul Noro, marido de Milagro, a quien definió como «un ideólogo en las sombras»: «El marido puede él decir que no tuvo ningún rol, públicamente no participaba, pero si escuchaba, es como un ideólogo tapado», apuntó.

El perfil de Milagro Sala, el quiebre de Guerrero y el alejamiento de la Tupac Amaru

A su turno, Guerrero no dudó en definir a Milagro Sala como una persona «muy violenta», y dejó en claro el poder que mantiene la líder social al asegurar que logró poner en pie «un Estado paralelo» en Jujuy. 

«Milagro era violenta, siempre lo fue. Ella saltó toda la vida a favor de los hombres y en contra de las mujeres. A mi me pasó que estuve en su casa y me tiraron una colcha y me empezaron a pegar. Cinco hombres fuertes, grandes y ella mirando. Quería ver si yo resistía golpes. Yo la miraba a ella y se cagaba de risa. Imagináte si eso me lo hizo a mí, que dejé a mi familia para trabajar con ella…En ese momento no se podía decidir, no había trabajo», recordó con lágrimas en los ojos.

La ex militante de la organización jujeña detectó el quiebre con Milagro Sala en la previa de la sentencia por la causa «Pibes Villeros», por asociación ilícita, aunque aseguró que «fue tarde».

«Le dejé de creer tarde. El día del juicio, en la previa a que me den la sentencia la de Pibes Villeros, que tuvo muchos imputados, y ahí fui como hilando. Cuando me dieron la domiciliaria, empecé a investigar y ver todo lo que llegó a tener, cómo fue creciendo, de dónde obtenía la plata», indicó, y agregó: «En el juicio me enojé con ella. Previo a que nos den la sentencia, ella se acercó y me pidió que me opere para que puedan postergar el juicio. Yo le dije ‘Mirá, Milagro, te explico, tengo tres hijos con cesárea, tres operaciones, 32 centímetros abiertos, operarme me significa que termine comiendo con zonda o defecando en una bolsa, tengo que cuidarme, y ella me dijo que era la única que podía parar esto y que tenía que hacerlo. Gritó tanto que se la escuchó».

Guerrero, también estando detenida, intentó suicidarse si no la atendía el Gobernador Gerardo Morales. y hasta fue operada de apendicitis.

Veintiséis años después, Mirta Guerrero admitió estar arrepentida de haber participado en los sucesos por los que recibió condena, y postuló que Sala «no es quien dice ser».

Por último, la ex colaboradora admitió haber sentido dolor ante la visita de Alberto Fernández a Sala, en el Sanatorio «Los Lapachos»: «Me dolió que el Presidente haya ido a verla. Hay otras cosas para priorizar, yo también estoy mal de salud y nadie me fue a ver. Tengo compañeras que están prácticamente abandonadas, y cuando vos sos dirigente, te preocupas por tus compañeras, y los demás qué?», se preguntó.

«Milagro tiene que estar presa en una cárcel común, porque donde está ella… las fiesta que hacen, los grupos musicales, los cumpleaños que organiza…«, concluyó Guerrero.

Asimismo, reveló que la líder social viajaba con abultadas delegaciones para transportar dinero, y rememoró una visita al Papa Francisco en el Vaticano con 16 personas. 

«Shakira», tal y como la apodaron por su larga cabellera, contó que Milagro construía nuevas propiedades porque «nunca pudo conformarse con nada» y que «siempre quería más». Además, reveló que luego de las causas por desvíos de fondos y asociación ilícita, Sala intentó justificar las construcciones al vincularlas con un programa para jóvenes con problemas de adicciones.

«No sé el número exacto, pero las casas que ella dice que construyó para pibes con rehabilitación, se las construyó para ella. Estuve al frente de la construcción de la casa, y ese verso de que era para gente en rehabilitación es una mentira, salió cuando estaba ya presa. La conocí teniendo una casa, y fue avanzando a otra, y a otra y planeaba en el Dique otra, y nunca se conformó con nada, siempre quería más«, dijo.

Y continuó: «A Milagro Sala le gusta todo lo que sea de primera clase y primeras marcas. Se compraba todo lo que sea de marca, lo llevaba a la textil para que le pusieran el nuevo bordado INCA. De la misma forma los calzados y los jeans. Ella se mostraba en una motito, pero tenía autos y camionetas, y no solo ella, también los hijos. Sus hijos en una año llegaron a comprarse 4 Camionetas Hilux y distintos vehículos. Ella tenía una camioneta durante seis meses y ya estaba vieja, la tenía que cambiar».

Con respecto a la lógica de poder de la familia al frente de la Túpac Amaru, la ex colaboradora señaló a Raul Noro, marido de Milagro, a quien definió como «un ideólogo en las sombras»: «El marido puede él decir que no tuvo ningún rol, públicamente no participaba, pero si escuchaba, es como un ideólogo tapado», apuntó.

A su turno, Guerrero no dudó en definir a Milagro Sala como una persona «muy violenta», y dejó en claro el poder que mantiene la líder social al asegurar que logró poner en pie «un Estado paralelo» en Jujuy. 

«Milagro era violenta, siempre lo fue. Ella saltó toda la vida a favor de los hombres y en contra de las mujeres. A mi me pasó que estuve en su casa y me tiraron una colcha y me empezaron a pegar. Cinco hombres fuertes, grandes y ella mirando. Quería ver si yo resistía golpes. Yo la miraba a ella y se cagaba de risa. Imagináte si eso me lo hizo a mí, que dejé a mi familia para trabajar con ella…En ese momento no se podía decidir, no había trabajo», recordó con lágrimas en los ojos.

La ex militante de la organización jujeña detectó el quiebre con Milagro Sala en la previa de la sentencia por la causa «Pibes Villeros», por asociación ilícita, aunque aseguró que «fue tarde».

«Le dejé de creer tarde. El día del juicio, en la previa a que me den la sentencia la de Pibes Villeros, que tuvo muchos imputados, y ahí fui como hilando. Cuando me dieron la domiciliaria, empecé a investigar y ver todo lo que llegó a tener, cómo fue creciendo, de dónde obtenía la plata», indicó, y agregó: «En el juicio me enojé con ella. Previo a que nos den la sentencia, ella se acercó y me pidió que me opere para que puedan postergar el juicio. Yo le dije ‘Mirá, Milagro, te explico, tengo tres hijos con cesárea, tres operaciones, 32 centímetros abiertos, operarme me significa que termine comiendo con zonda o defecando en una bolsa, tengo que cuidarme, y ella me dijo que era la única que podía parar esto y que tenía que hacerlo. Gritó tanto que se la escuchó».

Guerrero, también estando detenida, intentó suicidarse si no la atendía el Gobernador Gerardo Morales. y hasta fue operada de apendicitis.

Veintiséis años después, Mirta Guerrero admitió estar arrepentida de haber participado en los sucesos por los que recibió condena, y postuló que Sala «no es quien dice ser».

Por último, la ex colaboradora admitió haber sentido dolor ante la visita de Alberto Fernández a Sala, en el Sanatorio «Los Lapachos»: «Me dolió que el Presidente haya ido a verla. Hay otras cosas para priorizar, yo también estoy mal de salud y nadie me fue a ver. Tengo compañeras que están prácticamente abandonadas, y cuando vos sos dirigente, te preocupas por tus compañeras, y los demás qué?», se preguntó.

«Milagro tiene que estar presa en una cárcel común, porque donde está ella… las fiesta que hacen, los grupos musicales, los cumpleaños que organiza…«, concluyó Guerrero.