Silvina Batakis, no fue bien recibida por los mercados en su primer día al frente del ministerio que dejó vacante Guzmán, con su intempestiva renuncia, la brecha cambiaria llegó a niveles incompatibles con el buen funcionamiento de la economía, los títulos en dólares tuvieron una caída de entre el 10 y el 14 por ciento y aumentó el riesgo país en 200 puntos. La incertidumbre fue el denominador común y la perplejidad se trasladó a las empresas, grandes, pequeñas y medianas. Muchos comercios implementaron de emergencia, un aumento global del precio de sus productos, otros no abrieron sus puertas; los distribuidores y mayoristas dejaron de vender al no conocer el valor de reposición de los artículos y las fábricas también dejaron de suministrar sus productos en espera de que el escenario se despeje.

Fue Cristina la que dio el nombre de Batakis a Alberto, sin embargo, se advierte una gran contradicción entre los enunciados de la nueva ministra y lo que la Vice plantea.
Batakis dice que sostendrá el programa económico del presidente, que cumplirá los acuerdos con el FMI, que no piensa en devaluar porque el “dólar multilateral es de equilibrio”, que es partidaria del equilibrio fiscal y que además de buscar una recomposición de las reservas de divisas del Banco Central, está dispuesta a subir las tasas de interés para evitar que los pesos excedentes que tiene el mercado se vayan al dólar. Todo este enunciado de la flamante funcionaria contradice lo expuesto y repetido reiteradamente por Cristina.
Aún más, el lunes, durante la cena en Olivos del presidente y su vice, que según la prensa estuvo saturada de tensión, después de varios meses sin contactos personales, Cristina le pidió a Alberto un replanteo de la economía. Según el diario La Nación, trascendió de diversas fuentes, que la Vice reclamó la necesidad de “patear” el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y avanzar al mismo tiempo con medidas consideradas redistributivas como el salario básico universal. Cristina está convencida de que el déficit fiscal no genera inflación, no son pocos los que le han explicado que no es el déficit, sino la creación de moneda espuria para cubrir el déficit.

En este preciso momento la economía está condicionada por la inestabilidad política. El presidente quedó muy debilitado después de la salida de Guzmán y se advierte su tremenda soledad. Justamente cuando el país necesita un liderazgo muy firme. Alberto ha quedado reducido a un simple título. Cristina y sus secuaces deben comprender que es imprescindible preservar la institucionalidad. Ella puso a Alberto en ese lugar y no debe ser ella la que lo saque. El presidente debe terminar su mandato constitucional en beneficio del país y de los sufridos argentinos. Y serán las urnas las que definan el año próximo la fórmula presidencial que nos gobernará entre 2023 y 2027.