Nuestro ilustre comprovinciano Juan Bautista Alberdi en 1870 escribió un Ensayo, que tituló “El Crimen de la Guerra” lo redactó para un concurso patrocinado por una asociación religiosa europea, “La Liga Internacional Permanente para la Paz”. No llegó a presentarlo y tampoco concluirlo, sin embargo fue publicado después del fallecimiento de su autor y es hoy, un valioso legado del padre de nuestra Constitución. Ante una nueva guerra que sufre Europa, el libro de gran contenido intelectual y moral mantiene plena vigencia, transitando ya la tercera década del siglo XXI.

Alberdi, que había sufrido múltiples conflictos desde su más temprana edad, como las luchas intestinas de su patria, quedó horrorizado por la Guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay) contra el Paraguay que desbastó a la vecina Nación. Durante su larga permanencia en Europa, también fue testigo de otros conflictos bélicos que calaron profundamente en su alma, propensa a la paz, a la justicia, al derecho y al humanitarismo.
En el primer capítulo del libro; “Origen histórico del derecho de la guerra” Alberdi redacta: “El crimen de la guerra. Esta palabra nos sorprende sólo en la fuerza del grande hábito que tenemos de esta otra, que es realmente incomprensible y monstruosa: el derecho de la guerra, es decir el derecho del homicidio, del robo, del incendio, de la devastación en la más grande escala posible; porque esto es la guerra, y si no es esto, la guerra no es la guerra”.

Las imágenes que la televisión reproduce actualmente, con cientos de miles de mujeres, niños y ancianos ucranianos que han abandonado el confort y la seguridad de sus hogares, caminando bajo el frio, buscando el refugio en otros países, como consecuencia inicial del artero ataque perpetrado por Putìn, el mandamàs ruso, nos conmueve hondamente y nos constriñe el alma.
Creíamos que las amenazas de Putin de invadir Ucrania eran simples bravuconadas de un hombre primitivo acostumbrado a ellas. Lamentablemente nos equivocamos; sin pudor y sin camuflaje alguno, invadió el espacio de una nación independiente, que solo pretende vivir en paz y que se respete su integridad territorial. Lo hizo utilizando todos los recursos de una potencia mundial en ejército y equipamiento militar, y con la amenaza de utilizar armamento nuclear. El patriotismo de los ucranianos, que luchan arduamente, con menores recursos pero con mayor motivación y valentía, ha impedido que las tropas rusas ingresen en una suerte de guerra relámpago. Esta no es la “blitzkrieg” de Hitler que avanzó raudamente por Europa, ocupando países incluidos Francia en pocas semanas. Y en esto Putin calculó mal. No le está resultando fácil ocupar Ucrania. El nacionalismo local los hace sacar fuerzas desde donde no la tienen. Es notable el contraste de tamaño de los dos ejércitos. Se calcula que las FFAA rusas totalizan 900.000 soldados, unos dos millones de reservistas y más de medio millón de otras fuerzas, mientras que Ucrania tiene 196.000 soldados, 900.000 reservistas y 100.000 de otras fuerzas.
Resulta extremadamente penoso ver lo que nunca más creíamos ver, una Europa inmersa en una nueva guerra. Es algo, para los que cargamos ya muchos años, pensábamos no volver a experimentar jamás. Algunos, como el que escribe esta nota, nacimos en los momentos finales de la Guerra Civil Española; en nuestra infancia escuchábamos hablar sobre el desarrollo de la segunda guerra mundial, y estudiamos en las aulas sobre la primera. Además sufrimos los difíciles y peligrosos tiempos de la guerra fría.
Mañana continuaremos