Sáb. Abr 18th, 2026

Mientras el mundo vive sumido en una pandemia mundial producida por el coronavirus SARS-CoV-2 donde parecería que procede de los animales, que las principales teorías señalan al murciélago como el origen, y se estudia el animal que ejerció de hospedador intermediario antes de dar el salto a los humanos, nuevas amenazas aparecen.

Según una publicación de Animal’s Healt, antes del SARS-CoV-2, en 2003, surgió el SARS-CoV en el sudeste asiático, y se identificó a la civeta como huésped intermediario. Además, en la península arábiga se enfrentan a otro coronavirus mortal que se transmite desde los camellos, el MERS-CoV.

Es precisamente este virus el que, según una investigación de la Universidad de Wuhan, podría suponer una amenaza para la salud humana. En un estudio aún en preprint se encontró una variante del MERS-CoV en murciélagos, denominado como el NeoCoV, que podría transmitirse de manera más eficiente a los humanos.

Tanto NeoCoV como el coronavirus PDF-2180-CoV pueden usar de manera eficiente algunos tipos de enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2) de murciélago y, de manera menos favorable, ACE2 humana para ingresar en el organismo.

“Este uso inesperado de ACE2 de estos parientes cercanos de MERS-CoV pone de manifiesto un problema latente y riesgo de bioseguridad, considerando la combinación de dos características potencialmente dañinas: la alta letalidad observada en MERS-CoV y la alta tasa de transmisión observada en SARS-CoV-2”, señalan.

Los investigadores explicaron que NeoCoV “infecta de manera eficiente” las células humanas que expresan ACE2 si se produce una mutación concreta en el motivo de unión al receptor (RBM). En este caso, señalan que la infección no pudo neutralizarse de forma cruzada con anticuerpos dirigidos contra el SARS-CoV-2 o el MERS-CoV.

Asimismo, apunta que “teniendo en cuenta las extensas mutaciones en las regiones RBM de las variantes del SARS-CoV-2, especialmente la variante omicron fuertemente mutada, estos virus pueden tener un potencial latente para infectar a los humanos a través de una mayor adaptación a través de la deriva antigénica”. “También es muy probable que sus parientes con potencial de emergencia humana estén circulando por algún lugar de la naturaleza”, añaden.

“Nuestro estudio demuestra el primer caso de uso de ACE2 en virus relacionados con MERS, lo que arroja luz sobre una posible amenaza de bioseguridad si se produce la emergencia en humanos de un ‘MERS-CoV-2’ que utilice ACE2 con una alta tasa de mortalidad y transmisión”, concluyen, en la publicación de Animal’s Healt.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha manifestado en declaraciones a los medios que «será necesario seguir estudiando si el virus detectado en el estudio representará un riesgo para los humanos» y afirma que trabajan con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) con el fin de «monitorear y responder a la amenaza de virus zoonósicos emergentes».