Un requisito básico del sistema republicano de gobierno, que fue el elegido por los constituyentes de 1853 para nuestra Argentina, es la división de los poderes del Estado. Lamentablemente la justicia dio una escandalosa muestra de dependencia del poder político al sobreseer a la viuda de Kirchner, a sus hijos, Máximo y Florencia, y otros trece imputados por lavado de dinero en las causas llamadas Hotesur y Los Sauces, antes de que se realice el juicio oral.
El Tribunal Oral Federal 5 (TOF 5) los sobreseyó con el voto mayoritario de los jueces Daniel Obligado y Adrián Grünberg, y la disidencia de Adriana Pallioti. Los casos Hotesur y Los Sauces están radicados hace tres años en ese tribunal y pese a que había dos pericias pedidas por Cristina Kirchner en pleno proceso, decidieron anular la investigación donde se la procesó por operaciones de blanqueo por 120 millones de pesos. Pese a la opinión del fiscal federal Diego Velasco, los declaró inocentes sin haber realizado el juicio.
Cristina ya fue sobreseída en dos causas este año, la de Dólar futuro y la de encubrimiento del atentado a la Amia. O sea que esta es la tercera causa donde es sobreseída. Pero quedan todavía varias en proceso.

La jueza Adriana Pallioti, rechaza el argumento de “inexistencia del delito” y se remite a planteos que ya fueron dirimidos en instancias anteriores. Y señala “Estoy convencida que el único ámbito para discutir la totalidad de los planteos formulados por los defensores resulta ser, inexorablemente, el debate oral, público, contradictorio y continuo, principal etapa del procedimiento penal que garantiza la inmediación entre las partes»,
Las pruebas acumuladas en los siete años de este proceso, ocupan una habitación entrera en el edificio de la Armada que está en frente de los tribunales de Retiro. Hubo decenas de fallos que hicieron avanzar las causas (Hotesur y Los Sauces, hoy unificadas) y de recursos de revisión contra esas sentencias. Algunos, todavía están en la Suprema Corte. Sin duda que el caso acreditaba un juicio oral y público que determinara que la Vicepresidenta, sus hijos y los demás procesados, son culpables o inocentes.
La gente sabe que Cristina es culpable y siente legítima indignación por un fallo que se da contra el derecho, por jueces muy parciales identificados con el kirchnerismo. Pocos minutos después de conocerse la sentencia, comenzaron los cacerolazos en Barrio Norte, Recoleta, Belgrano y Núñez, entre otros barrios de la ciudad de Buenos Aires. Un grupo se manifestó frente al edificio de departamentos en el que vive la vicepresidente con carteles en contra del fallo y a favor de una justicia independiente.
El fallo es una burla, el sobreseimiento sin juicio, reafirma la culpabilidad de Cristina, debió ser ella, si es inocente, la que exija un juicio oral y público donde pueda demostrar su inocencia.
Si la Cámara Federal de Casación no revierte lo decidido por el Tribunal Oral, este juicio nunca existirá.