Ayer se realizaron las elecciones legislativas nacionales. Hay que celebrar que una vez más los comicios se realizaron en un clima de orden y tranquilidad, sin hechos que los empañaran. Claro está que aún hay que mejorar algunos aspectos, como introducir la boleta única de papel, que acabaría con ciertas prácticas poco transparentes y se ahorrarían muchos pesos en gastos de imprenta. También se debería acabar con las dádivas a cambio del voto y el acarreo de votantes, lo que sin duda son mecanismos de una política antidemocrática que tienen que desaparecer.
Pero en general, las elecciones se realizaron cumpliendo con el rito sagrado de una ciudadanía motivada para emitir a conciencia su voto, el primer derecho y al mismo tiempo un deber en cualquier democracia.
En cuanto a los resultados destacamos que el gobierno nacional perdió por 8 puntos porcentuales en todo el país, y el quorum propio en el Senado. Lo que implica en los hechos una bocanada de aire fresco en el equilibrio del poder.
El presidente Alberto Fernández desde Olivos grabó un mensaje donde se refiere a “nueva etapa” y anticipó el envío de un “programa económico plurianual” que acordará con la oposición. Es una de las exigencias del FMI. No habló de un acuerdo multisectorial que muchos lo reclaman, pero si convocó a la oposición a «acordar una agenda».
“Una oposición responsable y abierta al diálogo es una oposición patriótica. En esta nueva etapa, profundizaremos nuestros esfuerzos para un acuerdo sustentable con el FMI», anunció Fernández en un mensaje dirigido a Juntos por el Cambio. Pero antes de acordar con las fuerzas políticas de la oposición, deberá ordenar la coalición que lo llevó al Sillón de Rivadavia, que se muestra hoy muy desordenada y representa el obstáculo más grande a superar por su gobierno.
En Tucumán, los resultados muestran a un peronismo en caída no obstante el triunfo. El oficialismo retrocedió en 80.000 votos en relación a las PASO y Juntos por el Cambio sumó 50.000. El resto de los votos que perdió el peronismo se repartieron entre las otras fuerzas. Fuerza Republicana que obtuvo 34.500 votos más que en las PASO, se consolidó como tercera fuerza.
Otro asunto destacable fue el corte de boletas. Pablo Yedlin y Sandra Mendoza, electos para Senado, según el conteo provisorio, tuvieron unos 6.000 votos menos que Rossana Chahla y Agustín Fernández, quienes serían diputados. Otro que sufrió el corte de boletas fue el intendente capitalino Germán Alfaro, candidato a senador, que quedó unos 7000 votos por debajo de Roberto Sánchez, electo diputado. Ricardo Bussi, postulado al senado, logró superar a su hija, candidata a diputada por casi 6.500 sufragios.
Finalmente llegamos al “Dia después”. Fernández, el presidente nominal, habla de una nueva etapa y que “en dos años hará lo que se hace en cuatro”. La economía funciona a duras penas, con numerosos parches y remiendos, el clima social se muestra muy complicado con récord de pobres e indigentes, la inseguridad mata todos los días y un primer mandatario que solo despierta desconfianza. Tenemos que esperar en los próximos días acontecimientos políticos que muestren un nuevo camino, si por el contrario, la derrota en las urnas generar una radicalización del rumbo, negros horizontes nos esperan.Zona de los archivos adjuntos