El domingo se celebrarán las elecciones legislativas nacionales, que renueva la mitad de la cámara de diputados y un tercio del senado. Y tal como lo establece el artículo 64 bis del Código Nacional Electoral, la campaña «finaliza 48 horas antes del inicio de los comicios”. O sea que desde las 8 de este viernes comenzará a regir la veda electoral.
La norma establece también dentro de las prohibiciones, la de «realizar actos públicos de proselitismo y publicar y difundir encuestas y sondeos preelectorales, desde 48 horas antes de la iniciación de los comicios y hasta el cierre del mismo», a las 18 del domingo.
También está prohibido entregar boletas de sufragio dentro de un radio de ochenta metros de las mesas receptoras de votos, contados sobre la calzada, calle o camino. La venta de bebidas alcohólicas está prohibida desde las 20 horas del sábado 13 hasta las 21 del domingo. De igual manera tampoco se podrán realizar espectáculos populares al aire libre o en recintos cerrados y toda clase de reuniones públicas que no se refieran al acto electoral.
La prohibición de portar armas y desde el viernes y durante el día de la votación estará prohibido portar banderas, distintivos o insignias partidarias.
Generalmente las elecciones legislativas o de medio tiempo no generan muchas expectativas en la ciudadanía, a diferencia de las que se elige la fórmula presidencial, gobernadores e intendentes, pero en estas circunstancias los comicios despiertan un marcado interés. Es que de alguna manera están en juego dos modelos de país absolutamente diferentes, tanto en el plano ideológico, como en el político, en el económico, en lo social, cultural, y en el alineamiento geopolítico. Uno, respeta los postulados alberdianos de nuestra sabia Constitución y el otro, hace caso omiso del legado histórico y pretende un cambio muy profundo que nos sumerja en el colectivismo. Algunos de sus referentes llegan a decir que no desean una reforma, sino una nueva Ley Suprema.
Estos comicios se dan en un escenario muy penoso, con una pobreza que afecta a más del 40 % de la población y ese porcentaje se incrementa en los niños y jóvenes. Cuando se contabilizan 116.000 muertos por la pandemia, donde la delincuencia se ha apropiado de las calles y una desvergonzada impunidad deja libre, tanto a los delincuentes comunes como a los que saquearon las arcas del Estado. Cuando la crisis y la mala política han hecho desaparecer miles de pymes, y muchas grandes empresas dejan el país. También los jóvenes, que tienen la oportunidad, se van por falta de futuro, y miles de chicos han abandonado las aulas.
En definitiva, la crisis es muy profunda y llevará mucho tiempo reconstruir un país que, un siglo atrás, por su pujanza y desarrollo humano, asombrara al planeta. El domingo puede darse el primer paso hacia esa reconstrucción que anhelamos. No se elige presidente, pero si se le puede poner freno. Las PASO de Septiembre significaron un positivo anuncio de que soplan nuevos aires para nuestra querida Patria. Ese anuncio puede hacerse realidad este domingo.
Al sancionarse la Ley Nº 8.871, conocida como Ley Sáenz Peña, su voz sonó en el recinto: “He dicho todo mi pensamiento, mis convicciones y esperanzas. Quiera mi país escuchar la palabra y el consejo de su primer mandatario, quiera el pueblo votar”. Agregamos, “votar a conciencia”