Vie. Abr 17th, 2026

Los jóvenes son sin dudas los nuevos guardianes del medio ambiente. Movidos por una concientización que es propia de las nuevas generaciones, participan cada vez más activamente para dar a conocer aquellas acciones que deben realizarse de forma urgente si de clima se trata. Por eso, personas a lo largo y ancho del mundo ya se están congregando en distintos puntos en todo el país y en diferentes lugares del globo, durante esta tarde, noche y en el marco de la Huelga Mundial por el Clima.

En Argentina, las organizaciones ambientalistas juveniles invitan a marchar para exigir medidas urgentes que permitan hacer frente a la crisis climática y ecológica. Ya lo hacen, en el marco de la 8va. Movilización Mundial por el Cambio Climático. Las ONG que convocan a esta marcha -Eco House, Fridays For Future Argentina, Alianza por el Clima, Consciente Colectivo, Jóvenes por el clima, Sustentabilidad Sin Fronteras- buscan visibilizar la crisis climática y exigir acciones concretas a los tomadores de decisiones. “Unificamos nuestros reclamos en 3 reivindicaciones: la sanción de una #LeyDeHumedalesYA antes de que termine el año parlamentario, la correcta implementación del Acuerdo de Escazú y un plan de acción y financiamiento para la adaptación al Cambio Climático en los países más vulnerables”, dicen las organizaciones.

En CABA, la movilización comenzó a las 17 horas en Plaza de Mayo y se marchó de manera pacífica hacia el Congreso de la Nación donde es la concentración principal. Allí se lleva adelante un acto oficial que incluye oradores (jóvenes, pueblos originarios, comunidad científica, trabajadores, movimientos feministas, entre otros) y la lectura de reivindicaciones (pensadas y elaboradas junto a diversos movimientos y actores sociales).

Además, la jornada incluye intervenciones artísticas, talleres y música. Al igual que en las movilizaciones anteriores, se invita a todos los espacios participantes y personas autoconvocadas a ser parte de este evento en forma pacífica.

Los hashtag para seguir la Octava Movilización Mundial por el Cambio Climático en Argentina, Latinoamérica y el mundo son:

AcciónClimática

DesenraizaElSistema

Uprootthesystem

Las 5 razones por las cuáles es necesario movilizarse:

1 – El cambio climático es una realidad, lo dice la ciencia

Frente a las expresiones de negacionismo climático que tienen lugar en pleno 2021, resulta fundamental manifestar con contundencia en las calles lo que la ciencia viene afirmando desde hace décadas: el cambio climático es real, es producto de la acción humana, y las consecuencias ya se están enfrentando.

El calentamiento global es el aumento de temperatura causado por las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Y es este aumento de temperatura el que trae aparejado las alteraciones climáticas que se conocen como cambio climático. Esto tiene graves consecuencias para la supervivencia de la vida en la Tierra. Olas de calor, sequías, aumento del nivel del mar e inundaciones, incendios, tormentas, destrucción de ecosistemas. Todos estos fenómenos se ven aumentados en frecuencia e intensidad a medida que la temperatura del planeta se eleva.

En ese sentido, el último informe Cambio Climático 2021: Bases Físicas elaborado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas no hace más que reiterar lo que viene sosteniendo desde hace años.

En primer lugar, señala que la temperatura media global se encuentra 1.1°C por encima de la era preindustrial. De esta manera, no es relevante que continúe habiendo días de frío. Lo importante es el promedio de temperatura global, que va ascendiendo año a año. Es decir, no se debe mirar la foto, sino la película.

En segundo lugar, el informe no deja lugar a dudas: el cambio climático es causado por la actividad humana. El siguiente gráfico elaborado por el Climate Central, una organización independiente de científicos y periodistas líderes que investigan y reportan sobre el cambio climático, nos permite visualizar que el aumento de temperatura de la Tierra coincide con la mayor cantidad de gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera. En efecto, la cantidad de dióxido de carbono (CO2) ha crecido vertiginosamente en los últimos años, a causa de la actividad humana.

2 – El tiempo para actuar se agota

En 2015 el IPCC realizó proyecciones de aumento de temperatura, arribando arribando a la conclusión de que se debe mantener la temperatura por debajo de 1.5°C con respecto a la era preindustrial. Como corolario de ello, los países del mundo firmaron el Acuerdo de París, comprometiéndose a realizar todas las acciones necesarias para alcanzar esta meta.

Así, se han proyectado distintos escenarios, en función del rumbo que tomemos. De acuerdo al mismo informe del IPCC, aún en el mejor escenario, donde los países logran las reducciones de gases de efecto invernadero a las que se comprometieron ante el mundo, estaremos superando el 1.5°C para 2040. En el peor escenario, superaremos los 4°C para 2100.

¿Esto quiere decir que ya no hay nada para hacer? Nada más lejos de la realidad. El siguiente gráfico elaborado por Climate Science indica que los compromisos internacionales asumidos en la materia no se encuentran alineados con la evidencia científica. Emerge así la necesidad imperante de redoblar los compromisos asumidos y reclamar mayores acciones y políticas ambientales a los dirigentes. Todavía se está a tiempo.

3 – Se requiere un cambio estructural motorizado por acciones políticas

De lo hasta aquí expuesto podemos concluir que se necesita un cambio de fondo, que sólo podrá ser propulsado por políticas públicas que transformen la matriz productiva y energética del país y del planeta.

¿Por que afirmamos esto? Porque la evidencia ha establecido inequívocamente que existe una desigualdad en la generación de emisiones contaminantes a la atmósfera. En otras palabras, que no todas las personas contaminamos igual.

En efecto, de acuerdo al informe “Combatir la desigualdad de las emisiones de carbono” de OXFAM publicado en 2020, cuyo gráfico aquí se acompaña, el 1% de la población mundial es responsable por el 15% de las emisiones. Mientras tanto, el 50% más pobre es responsable de únicamente el 7% de las emisiones. De esta forma, se puede afirmar que el 1% más rico emite el doble que el 50% más pobre. Yendo aún más lejos, el 10% más rico es responsable por más de la mitad de la totalidad de los gases que producen el calentamiento global.

Ahora bien, ¿cómo se explica esto? Según las conclusiones a las que arribó Credit Suisse Group en su reporte de datos de riqueza mundial de 2015, el 1% más rico posee más riqueza que el 99% restante.

En suma, podemos observar que la desigualdad que existe en materia económica y social se replica a la hora de hablar de cambio climático. Por consiguiente, se requieren medidas estructurales que permitan alcanzar un mundo más social y ambientalmente más justo e igualitario. Máxime, considerando que los principales afectados por la crisis climática son los sectores que menos contribuyeron a ella.

Ahora bien, esto no quiere decir que no sea posible hacer nada desde el lugar de cada uno. Los cambios individuales contribuyen a limitar los efectos del cambio climático. Pero por sobre todas las cosas son esos cambios individuales los que permitirán llevar a cabo el cambio cultural que se precisa.