¿En qué categoría ponemos a los que promueven la reelección de Alberto Fernández con una insólita antelación de dos años? ¿En la de vulgares tontos, o en la de los estúpidos, o quizás simplemente en la de los olfas? ¿Es posible que subestimen al pueblo de esta forma? En síntesis, son chupamedias que intentan rescatar al presidente del profundo descrédito en que ha caído.
El ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat Jorge Ferraresi, sorprendió al plantear que el Frente de Todos aspira a un proceso político de ocho años de Fernández al frente de la Presidencia. Y a este evidente despropósito, se sumaron otros funcionarios como la ministra de seguridad, Sabina Frederic, el candidato a diputado y ex ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, su sucesor en el cargo Juan Zabaleta y el Gobernador de Catamarca, Raúl Jalil; posiblemente haya otros despistados.
Dios nos libre y nos guarde de tener que soportar seis años más a Alberto Fernandez. El presidente, que aún sin cumplir dos años de gestión, logró poner a la Argentina en el ultimo lugar en la gestión de la pandemia, y carga ya con 110.000 muertos. Se mostró como un títere de la vicepresidenta y no se avergonzó cuando esta lo humilló en público. Está endeudando al país a un ritmo sorprendente, muy superior al que lo hicieron Cristina y Macri. Y tras una fabulosa emisión pone al país en riesgo de una hiperinflación. Generó un desastre en la economía mediante una extemporánea cuarentena, la más larga del planeta y también destruyó la educación, con consecuencias que solo veremos con el tiempo. Nuestro país fue uno de los de mayor caída de la actividad economía perdiendo en 2020 casi un 10 % de su PBI. De esta manera Alberto consiguió incrementar la pobreza hasta el nivel de un 42% y el desempleo en valores alarmantes. Procreó un gran éxodo de jóvenes cerebros que se van del país hartos de esta incapaz dirigencia que no les ofrece un horizonte razonable. Y junto a los jóvenes más capacitados se están yendo muchas empresas. Entre sus nefastos logros está la estimación de la OCDE de que el país va a ser el que más va a tardar en recuperar niveles de actividad económica previos a la pandemia entre los miembros del G20. La Argentina recién recuperaría lo perdido en 2026. Volvió a aislarnos del primer mundo asociándose a los peores regímenes del planeta y se abstuvo de condenar las violaciones a los DDHH en Cuba, Venezuela y Nicaragua. A través de idas y venidas en su discurso, contradicciones y evidentes falsedades, su palabra está totalmente devaluada y genera desconfianza. Y lamentables hechos como el vacunatorio VIP o los festejos en Olivos violando su propio DNU, han irritado fuertemente a la sociedad. Ni hablar del intríngulis de las vacunas, donde la ideología reemplazó a la inteligencia.
No caben dudas de que Alberto es el peor presidente en la historia de nuestro país. Los que piden por su reelección de manera tan anticipada, están extraviados o son infames traidores al pueblo argentino. Antes que pensar en su reeleción deberían promover su juicio político, porque ha violado la ley, nos ha mentido y es notoria su incapacidad.