Tenemos un presidente lenguaraz, sin duda, pero con un verbo totalmente desacreditado, tanto por sus continuas contradicciones, como por promesas incumplidas y por sus falsedades. Aún más, suele caer en el ridículo, por ingresar en temas que ni él mismo comprende.
Cuando estaba alejado del kirchnerismo y muy enojado con Cristina, su posición política se ubicaba en el espacio del centro del peronismo, y criticaba acérrimamente la corrupción y las tendencias izquierdistas de su actual vicepresidente. Afirmaba a conciencia de que al Fiscal Nisman lo habían asesinado, que el pacto con Irán tenía el objetivo de blindar a sus responsables; decía que era patético cuando “el Congreso era una escribanía” y afirmaba que «Estaba muy mal aprovechar una mayoría coyuntural en el Congreso» Aseveraba que en el tercer mandato de Cristina [en realidad el segundo] es dificilísimo encontrar algo virtuoso.
Y con el mismo sentido de las frases anteriores sostenía «El peronismo a lo largo de la democracia fue todo. Y eso no vale. El peronismo fue conservador con [Ítalo] Luder, fue neoliberal con [Carlos] Menem, fue conservador-popular con [Eduardo] Duhalde, fue progresista con [Néstor] Kirchner y solo fue patético con Cristina. Fue patético, fue el partido de la obediencia”.” Si Evita viviera se atormentaría con todo esto. Sería muy crítica de posiciones abusivas».
No resulta simple interpretar sus posiciones como presidente, dio un giro copernicano a sus simpatías políticas y siguió celosamente lo que su jefa política le indicaba o lo que él suponía, ella aprobaría. Pero en su afán de hablar y hablar, cometió errores incalificables, como cuando dijo: “Escribió alguna vez Octavio Paz que los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos, y eran barcos que venían de Europa, y así construimos nuestra sociedad”, una cita doblemente errónea, tanto por su autor como por su contenido, y de esta manera ofendió gratuitamente a dos pueblos hermanos.
Pero ahora el presidente se autocalifica como “revolucionario”, algo que nadie conocía. En Tecnópolis intentando captar el voto joven, dijo: “Yo también he sido joven. Tengo un gen que nunca se me apagó. Yo sigo manteniendo viva mi vocación revolucionaria”.
Se olvidó de que todos conocen su historia. Vivió en Puerto Madero hasta trasladarse a Olivos, compartió boleta con Domingo Cavallo y fue funcionario de Menem. Siendo funcionario de Duhalde, pedía un “Estado chico pero fuerte”.
“Un revolucionario que supo ser un joven neoliberal funcionario de Carlos Menem”, dijo en su editorial televisiva el periodista Jonatan Viale, quien concluyó “De eso se trata. Se auto perciben revolucionarios, pero son verdaderos inmorales”.
El presidente que dijo el 12 abril de 2020, «Prefiero tener el 10% más de pobres y no 100 mil muertos en la Argentina», se le disparó la pobreza, mucho más allá del 10 % y hasta hoy se contabilizan 108.000 muertos, un fracaso total en la gestión de la pandemia que Alberto parece no estar enterado.
Más vale que alguien lo haga callar explicándole que el silencio es saludable.