El principal problema que aflige a los tucumanos es la inseguridad y lo más penoso es que no se observan planes o acciones para revertir este acuciante asunto. Desde punguistas, carteristas y arrebatadores, hasta formas más complejas del delito, como salideras bancarias, allanamientos de moradas, piratas del asfalto y bandas organizadas, hacen su agosto en Tucumán, todo el año.
Días atrás se hizo viral un audio de un vecino que advertía sobre el ataque a pedradas a los vehículos en el camino del Perú, “En Alfredo Guzmán y Lavalle, a las 10 de la noche», dice el ciudadano que difundió el audio por Whatsapp. «Tiraban cascotes y pedazos de cordones, para asaltarnos, con diferencia de un minuto por auto. Todos hemos parado más adelante, ninguno ha parado ahí. Así está Tucumán” decía el hombre. Agregando, “Hemos llamado a la policía, al 911. Nadie vino nunca», afirmaba. “Hasta a una ambulancia que pasaba le han tirado pedradas y le han reventado el parabrisas. Obviamente tampoco paró porque iba en emergencia. Tremendo Tucumán…” Esta técnica delictiva consiste en tirar piedras a un vehículo para que el conductor se detenga, cuando lo hace, los delincuentes lo asaltan. Por ello resulta vital no detenerse.
“Tremendo Tucumán”, efectivamente, la delincuencia castiga a Tucumán y las autoridades se muestran incapaces de resolver o mejorar la seguridad pública. En acciones preventivas directas, la policía provincial falla y al no existir planes o programas para encarar seriamente la prevención indirecta, la provincia vive un estado de continua zozobra. Y si hay planes, el resultado ha sido negativo en vista del auge de la criminalidad.
Construir cárceles para alojar a los reos es indispensable, el sistema penitenciario está colapsado y a los delincuentes o presuntos delincuentes se los detiene y se los instala en condiciones infrahumanas, lo que violenta a la Constitución nacional que ordena: “Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas…” De esta forma es impensable la resocialización del delincuente.
Resulta muy penoso señalar que el gobierno provincial ha fracasado en la lucha contra la delincuencia. Lo que afirma el ciudadano que denuncia los ataques en el Camino del Perú, que dice haber llamado al 911 pero nadie “vino nunca” es lo que frecuentemente ocurre.
Falta decisión política para encarar el problema de la inseguridad y resolverlo; se debe estructurar un plan integral, que incluya las tres etapas en relación al delito, la etapa preventiva, tanto en la prevención directa a cargo de la policía, como en la indirecta con políticas sociales, la etapa judicial, resolviendo los problemas de una justicia que cosecha muchas y legítimas críticas, y la carcelaria, construyendo nuevas cárceles que no menoscaben al individuo que ha errado el camino.
Sin duda que la seguridad es materia pendiente de este, y de los anteriores gobiernosZona de los archivos adjuntos