Marina Calabró se sinceró sobre su relación con Mirtha Legrand: “Tiene algo de razón en no quererme demasiado”

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Amiga íntima de Juan Carlos Calabró y de su esposa, Coca, Mirtha Legrand la conoce desde que el preciso momento en que llegó al mundo. Sin embargo, por esas cosas del periodismo, en determinado momento Marina Calabró dio alguna información que a la diva le molestó. Y, desde entonces, se interrumpió abruptamente la relación afectiva que las unía. “Es malísima, habla mal de todo el mundo”, se le escuchó decir a la conductora de los almuerzos más famosos de la Argentina en un video que algún indiscreto grabó en el corte de su programa, allá por el año 2014, del que Moria Casán y Beto Casella fueron testigos. Y, entre ellas, ya nada volvió a ser como antes.

Lo cierto es que, invitada a Debo Decir por América, este domingo la hija del creador de Calabromas se sinceró con respecto a su relación con la Chiqui. “¿Está todo mal con Mirtha?”, fue la pregunta directa de Luis Novaresio. Y la respuesta de Marina fue contundente: “Ella me odia. ¡Ella y toda su familia! Nacho (Viale) es el que menos me detesta, pero tampoco es que me quiera…Marcela (Tinayre) me odia. Y Juana (Viale), profundamente”.

Enseguida, la columnista de Lanata sin filtro, por Mitre, explicó: “Yo me jacto de ser querida en el medio. No tengo enconos. Y los artistas o no me conocen o tienen una buena referencia mía. Pero la familia Legrand-Tinayre es una cosa que no hay manera…”. Entonces, el conductor recordó las famosas salidas de los sábados del matrimonio Calabró junto a Mirtha y Daniel Tinayre, Carlos Rottemberg y Linda Peretz, Arturo Puig y Selva Alemán, Guillermo Bredeston y Nora Cárpena, entre otras figuras. “¡Eran unas mesas hermosas!”, reconoció la periodista. Pero dejó en claro que eso no amainó el enojo de la diva.

“Yo esto lo digo sin ironía: te juro que tengo una admiración reverencial por ella. Y, además, le tengo el cariño que le tenía mi viejo, que le tiene mi madre y que le tiene Iliana. A mí me encantaría reconciliarme con Mirtha. Con Juana o con Marcela no me interesa tanto…¡Qué se yo! Allá ellas, no sé qué les pasa”, confesó entonces Marina. Y aseguró no tener en claro si le había hecho algo a la nieta y la hija de la diva o si, simplemente, la detestan “por carácter transitivo”.

Sin embargo, al hablar del enojo de Chiquita, la menor de las Calabró reconoció: “En algún momento, en el viejo Infama y es por culpa de Santiago del Moro todo lo que estamos contando, era tema Mirhta. ¿Te acordás el quilom…que había tenido con Lina, la empleada? Ella, quizá, sintió que había una suerte de traición a un afecto”. Y sorprendió con un mea culpa. “Esa versión mía que fue efectista, porque me dio visibilidad, no fue mi mejor versión. A veces era bastante odiosa y tienen algo de razón en no quererme demasiado…Pero yo hago gestos, ofrendas de paz, y me las rebotan todas. Así que ojalá que algún día podamos charlar y amigarnos”, dijo.

Minutos antes, Marina se había emocionado hasta las lágrimas al recordar a su padre. “Es verdad que es pura presencia. Cada vez que un amigo pierde a alguien querido, le escribo lo mismo y es un deseo genuino: que ojalá esa persona que se fue sea en su vida pura presencia como es Cala en la mía. Porque Cala está hoy más presente que antes. Y eso que era el primero en llamar, el primero en saber lo que te pasaba…Un padre amoroso, solucionador y anti divo. No se creía nada de lo estrella que era. Único. Un tipo fuera de serie”, señaló.

Y luego de ponderar también a su madre, aseguró que Juan Carlos era un agradecido. “El nunca imaginó todo lo bueno que le pasó en la vida a nivel profesional y a nivel personal. Haber tenido un matrimonio hermoso con más de cincuenta años y haber muerto enamorado de la misma mujer. Porque él estaba enloquecido de amor por Coca y ella por él. Eso es verdad porque yo lo vi”, contó la periodista. Y luego, hablándole a Calabró directamente, le dijo: “Te necesito, especialmente en este momento. Y yo sé que vos sabés por qué. Y me gustaría sentir que me llevás de la mano cuando todo parece bastante oscuro. No me sueltes la mano porque me caigo”.