Vie. Abr 17th, 2026

A la luz de los problemas irresueltos, queda claro que hay un vacío de poder en nuestra patria. Es que en un régimen presidencialista como el nuestro, el primer mandatario debe generar respeto y confianza no solo en todo el arco político, sino fundamentalmente, entre la gente común, aquella que trabaja y se esfuerza cotidianamente, la que ejerce una profesión, sea un maestro un profesor o un estudiante, sea empleado del Estado o de una empresa privada o un cuentapropista, de los que han desarrollado una pyme o junto a su familia han llevado a cabo un microemprendimiento. Pero Alberto Fernández, aquel que criticaba duramente a Cristina y los errores de su gobierno cuando estaba lejos del kirchnerismo, acordó con ella encabezar una fórmula presidencial, cediéndole, como correspondía, la jefatura política del gobierno.

No hay duda de que es muy tentador que te ofrezcan ser presidente y estar dispuesto a rendir cuenta de sus acciones ante la Vice. Pero este vicio de origen y la falta de aptitud de Alberto han generado un visible vacío de poder que resulta extremadamente preocupante.

El manejo de la pandemia ha sido nefasto, lo que se comprueba con las estadísticas que nos indican que Argentina resolvió mal el problema sanitario generado por el Coronavirus, con más de 4.124.000 contagios y 85343 fallecidos, hasta hoy, y solo un 7% de la población está vacunada con dos dosis. Según un ranking de resiliencia de Covid elaborado por Bloomberg, estamos entre los tres países que peor manejaron la crisis sanitaria. Solo nos superan Polonia y Brasil. [i]

La economía anda mal, el PBI durante 2020 cayó casi un 10 %, una de las caídas más pronunciadas del planeta. Han cerrado definitivamente sus puertas un gran número de empresas, se han perdido cientos de miles de puestos de trabajo, y las personas bajo la línea de pobreza suman ya 19 millones, lo que representa un aumento del 6.5% en el último año. A nivel nacional, la cantidad de personas bajo la línea de indigencia es de 4.7 millones por lo que ascendió a 10.5% y creció un 2.5% en comparación al año pasado. “Si no hubiera políticas sociales de contención como el IFE o el ATP la tasa de indigencia podría ser de más del doble y la de pobreza superar el 50%», dijo Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.[ii]

En lugar de favorecer al empresariado privado para salir de la crisis, se lo castiga con mayor presión tributaria y absurdos condicionamientos; la inflación está en el orden del 45 % anual; Se penaliza al campo, el gran generador de riqueza del país, con retenciones y prohibiciones de exportación. Y en este escenario, el ajuste no llega al Estado, sólo es cruel con los jubilados y el sector privado, los funcionarios, legisladores y directivos de empresas estatales en lugar de rebajarse solidariamente los salarios por la pandemia, se aumentan los sueldos.

El país necesita de Occidente para reformular sus deudas y conseguir más vacunas, sin embargo, nos alejamos de este para alinearnos con los que nada pueden aportarnos y son mal vistos para el primer mundo como Venezuela, Cuba, Irán, China y Rusia. Y un presidente desbocado sin medir las consecuencias de sus dichos, ofende gratuita y sin sentido a naciones que son nuestros socios naturales.

Bien sabemos que el populismo se nutre de la pobreza, donde cosecha sus votos, y también sabemos que la pobreza se nutre de la ignorancia. Con este inmoral sentido, el gobierno no le da a la educación la importancia que debe tener y suma una larga parálisis a la tragedia de la educación argentina.  La Casa Rosada ingresó en una discusión absurda con la Ciudad de Buenos Aires, para impedir las clases presenciales. La Corte le dio la razón a la CABA y decenas de voces del negro paladar kirchnerista se alzaron para criticar groseramente al Tribunal Supremo.

De los problemas más afligentes para la sociedad, como la inseguridad, el gobierno marcha sin rumbo sin brindar soluciones. Alberto dice que bajamos de los barcos, pero no nos dice adónde vamos. Sin duda que estamos a bordo de un barco sin timonel