Mié. Abr 29th, 2026

“Bajen la obsesión que tienen con Pfizer” dijo ayer la Ministra de Salud, Carla Vizzotti y de inmediato las redes sociales se inundaron de memes y comentarios sobre el dicho de la Ministra.  Es que nunca se aclaró que pasó con Pfizer que, siendo la primera vacuna que de alguna manera negoció el gobierno, Argentina no logró adquirirla.

Lo único cierto es que el 10 de julio del año pasado, el presidente Fernández recibió en Olivos al gerente general de Pfizer en Argentina, Nicolás Vaquer, y al director científico de la Fundación Infant, Fernando Polack, quienes le informaron que Argentina fue seleccionada para llevar adelante una de las fases de prueba para una posible vacuna contra el coronavirus. Y así fue como Pfizer hizo el ensayo clínico en la Argentina, con 6 mil voluntarios. Se habló entonces de un preacuerdo con el laboratorio, para comprar 750 mil dosis de la vacuna genómica. Y luego ampliarlo hasta llegar a los 13 millones de dosis. Pero nunca se firmó este preacuerdo y las negociaciones con el gigante farmacéutico norteamericano-alemán, quedaron empantanadas en una nube brumosa que generó y continúa generando hasta hoy, acusaciones cruzadas.

Como bien sabemos la presidenta del Pro, Patricia Bullrich, acusó al Gobierno de intentar imponer a Pfizer un “intermediario”, al que no identificó, como condición para firmar el contrato. Alberto Fernández, que considera falsa esta acusación, anunció que demandará a la Bullrich en la justicia. Por su parte, el ex Ministro de Salud, Ginés González García, gran responsable del entuerto, le envió una carta documento exigiendo a Bullrich, que se retracte en el plazo de 48 horas. De no ser así, le reclamará una indemnización que donará a la cooperadora del hospital público de su ciudad, San Nicolás.

Días atrás, Santiago Cornejo, director del Fondo COVAX[i] para América Latina, al participar de un encuentro por Zoom, organizado por el Consejo Argentino de Relaciones Internacionles (CARI), había expresado: “Antes de hacer cada acuerdo le preguntamos a los países si quieren acceder a esa vacuna y en el caso de Pfizer (en Argentina) nos han dicho que no”.

La ministra de Salud desmintió de inmediato que el Gobierno nacional haya rechazado el envío de vacunas Pfizer contra el coronavirus a través de Covax y solicitó la «aclaración urgente de las declaraciones» Ante esta desmentida, Cornejo aclaró a través de una carta que envió a la ministra de Salud, Carla Vizzotti, que “Argentina tenía interés de recibir la vacuna de Pfizer a través del mecanismo Covax, pero como no acordó con los términos de indemnización y responsabilidad del fabricante no pudo continuar con la venta de Covax”.

Y la vacuna más utilizada y que ha cosechado mayor prestigio a nivel mundial, continúa dando que hablar en Argentina. El gobierno no ha desistido de adquirirlas y negocia con el laboratorio la compra de una partida, intentando acordar condiciones contractuales. Hoy, el mayor obstáculo para el arribo de esas vacunas es de índole legal y junto al presidente evalúan cómo sortear lo que por el momento definen como un “escollo jurídico insalvable”.

En su momento González Garcia, declaró que las condiciones exigidas por Pfizer eran inaceptables. «Queríamos adecuarnos a cualquier condición, pero a cualquiera que no significara resignar la soberanía y mucho menos cambiar las leyes. Pero la intolerancia fue tremenda». La diputada del Frente de Todos, Cecilia Moreau, echando más leña al fuego, dijo que la oposición es lobista de Pfizer y dijo además una enorme gansada, que Perú cedió “recursos naturales” al negociar la compra de vacunas del laboratorio estadounidense. Lo que fue refutado de inmediato por el ministro de Salud peruano, Oscar Ugarte “Es una barbaridad, eso no existe y no ha existido. Ese tipo de condiciones no están en los contratos. Lo descartamos de plano” señaló Ugarte

Desde el laboratorio señalan que en esta pandemia, “Pfizer asumió un riesgo sin precedentes en una situación sin precedentes que requirió que todos colaboraran en este proceso. Por eso Pfizer exigió a todos los países lo que le exigió a Brasil”, sostuvo el CEO de Pfizer para América Latina Carlos Murillo. Y esto es muy comprensible; el desarrollo de una vacuna lleva años de investigación. Por la urgencia de contener la pandemia, los laboratorios lograron desarrollarlas en unos pocos meses; es absolutamente razonable que los laboratorios busquen preservarse de situaciones no previstas ni queridas.