Vie. Abr 17th, 2026

El kirchnerismo no es peronismo, no confundir. No se puede culpar al peronismo de las enormes inmoralidades que son responsabilidad del kirchnerismo, desde el más fabuloso saqueo al Estado de nuestra historia, hasta los inmorales vacunatorios VIP o de la Cámpora. Ideológicamente, el kirchnerismo está mucho más cerca del comunismo en su concepción política y es espejo de los Chávez y Maduro en sus desvíos.

En vida del fundador del movimiento, ya comenzaba a plantearse la dualidad, peronismo o socialismo.  Montoneros, una organización que nació en las entrañas del movimiento, aliándose circunstancialmente con el ERP, un grupo guerrillero de neta ideología marxista, generaron una dualidad que el mismo líder del movimiento se ocupó de zanjar. El peronismo no es socialismo, afirmaba taxativamente el iniciador de un movimiento justicialista que perduró por varias décadas después de su derrocamiento.

El mismo Perón trató a los montoneros y a los infiltrados marxistas dentro del peronismo como estúpidos e imberbes. El enfrentamiento entre estos jóvenes que en algún momento fueron su “juventud maravillosa” fue una consecuencia directa del asesinato de José Rucci, en manos de Montoneros. El metalúrgico José Rucci, líder de la CGT, era el hombre más ligado al anciano General, quien tenía un afecto muy especial por él, también había sido uno de los principales impulsores de su regreso al país.

En el acto del 1° de mayo de 1974, Perón expulsó de la Plaza de Mayo a los Montoneros.
La organización pretendía interpelar públicamente al líder del movimiento durante el acto, para lo cual ubicaron sus columnas de militantes lo más cerca posible del balcón de la Casa Rosada. Mientras el General comenzaba su discurso diciendo: «Compañeros: hace hoy 19 años que en este mismo balcón y con un día luminoso como éste, hablé por última vez a los trabajadores argentinos».  Los montoneros vociferaban «¡Qué pasa, qué pasa, qué pasa, General, que está lleno de gorilas el gobierno popular!» o «¡Se va a acabar, se va a acabar, la burocracia sindical!»

El tono de la disputa fue en aumento, Perón defendiendo a la clase trabajadora y a la dirigencia sindical, mientras los montoneros intentaban vaciar el acto con la consigna: “Aserrín, aserrán, es el pueblo el que se va” Ese día quedó para la historia como «el día que Perón echó a los montoneros de la Plaza».

Estos montoneros, sus hijos, nietos y allegados, hoy están en el gobierno, son de extrema izquierda camuflados como peronistas. Si el General se levantara de su tumba, sin duda que los correría a palos, y bien aclararía que peronismo no es socialismo.

Lo extraño es ver a muchos peronistas auténticos, ser cómplices de los kirchneristas y justificar sus desórdenes. Además, compartir las culpas de la enorme putrefacción que corroe las entrañas de Argentina, sin decir “no nos confundan”.

Se están gestando algunos grupos que buscan su propia identidad, peronistas de verdad que se auto titulan “republicanos”, que adhieren a los postulados del justicialismo histórico y que se muestran como opositores a este gobierno desnaturalizado, ineficaz y corrupto. Ojalá estos movimientos justicialistas nuevos, rescaten lo mejor del peronismo, en beneficio de nuestra República.