Luis Majul, su visión sobre la actualidad política

En el plano político, Majul ve a un Gobierno muy desorientado y advierte que las diferencias entre el Presidente y Cristina Kirchner van a seguir generando mucho más daño al país.

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A horas de poner primera hacia un 2021 lleno de cambios y nuevos desafíos, Luis Majul recibió a Infobae en Margen del mundo, el multiespacio creado por el conductor donde cobran vida todos sus proyectos.

Un edificio reciclado ubicado en la calle Concepción Arenal, en Chacarita, que en el contexto de la pandemia se encontraba casi deshabitado. Sin embargo, hoy en el aire se percibe un huracán de energía, impulsado y comandado por Majul.

La entrevista se realizó en la planta baja del espacio, en la antesala de donde funciona Radio Berlín. Con agenda abierta y sin condicionamiento de tiempos, el conductor habló a fondo de todo: de su rol como padre, de la relación con su público y de la curiosidad que genera en la gente, que se sorprende cuando lo ve andando en bicicleta.

Asegura que la pandemia lo ubicó y lo ordenó frente a sus deseos, también reveló cómo es el plan de alimentación que sigue para mantenerse activo.

En el plano político, Majul ve a un Gobierno muy desorientado y advierte que las diferencias entre el Presidente y Cristina Kirchner van a seguir generando mucho más daño al país.

¿En qué etapa de su vida se encuentra?

—Yo diría que en una etapa muy buena, teniendo en cuenta la situación general vinculada con la pandemia. Tramitando mis emociones y mi pequeño lugar en el mundo. Me parece que desde el punto de vista emocional, fui inteligente. El que crea que después de la pandemia todo va a ser igual es porque está loco, está enfermo o le fue mal y le sigue yendo mal y todavía no se dio cuenta de lo que estamos pasando. Creo que esto que vivimos te pega un golpe fuerte, te ubica. De alguna manera, si sos inteligente y honesto con vos mismo, te ordena frente a lo que deseás y frente a tus afectos. Yo estoy en ese camino. Hace tiempo que vengo desinflando mi ego. Me siento muy conectado con mi círculo de amigos, con mi familia y con mis audiencias, pero conectado de verdad, no como un eslogan.

—¿La pandemia lo obligó a cambiar algún hábito?

—Desde que empezó la pandemia comencé a andar mucho más en bicicleta. Recorro toda la ciudad como cualquier persona. A veces me pierdo por barrios por los que normalmente no estoy. Me paro, hago algunas compras…, y hay algo que me sucede cada vez más: la gente me ve y les parece estar viendo una visión. Me pongo a conversar y pregunto: “Pero, ¿por qué me ves así?”. Y me responden: “Porque no te imaginaba en bicicleta”. Eso me hace pensar por qué tienen una imagen de mí que no es real. Y eso tiene una respuesta.

—¿Cuál es?

—La mayoría de la gente me ve en televisión con cara de c…, de saco y corbata. Y hablando de cosas tóxicas vinculadas con la política. Y eso está muy lejos del tipo que va en bicicleta o está en la playa escuchando “Calles de Filadelfia” de Bruce Springsteen.

—¿Aprendió algo de la pandemia?

—Aprendí a usar mejor el tiempo y a hacer las cosas que me apasionan y me gustan. Cuando me preguntan “¿por qué después de quince años te volvés a levantar a las cuatro de la mañana para hacer la primera mañana en Radio Rivadavia?”. Respondería: “Porque me apasiona”. Es lo que me moviliza de verdad, lo que de alguna manera me constituye. ¿Haría en mi vida alguna cosa que no quiera hacer? No, ese pequeño lujo me lo puedo dar. No hago nada que no quiera o que me pueda hacer sentir incómodo.

—Hábleme del Majul papá…

—Tengo dos hijos. Mi hijo tiene 27 años. Es un hombre, y un gran intelectual. Tiene un máster en Ciencia Política y va camino a doctorarse en ciencias sociales. Lo amo profundamente. Es coherente en todo en su vida. Es austero, muy libre ideológicamente y profundamente honesto. Mi hija está por el quinto año de Medicina. Le falta la práctica de cuarto año para terminar. Es muy enérgica y también es una persona muy determinada, libre y emocionalmente muy madura. Los dos son muy amorosos con las personas que tienen cerca. Les gustan los animales y divertirse con cosas sencillas. En nuestra familia no necesitamos ni riquezas ni fama ni reconocimiento del exterior para estar bien.

—¿Alguna vez les afectó tener un padre con tanta exposición?

—Sí, siempre te afecta tener un papá, una mamá o un familiar que es público. Te puede afectar para bien o para mal. Muchas veces les afectó para bien. La mayoría de las veces me saludan por la calle o me ofrecen un lindo lugar en un restaurante. Los dos estudian en la Universidad de Buenos Aires, y tal vez han sufrido consecuencias. Sin embargo, nunca vinieron a decirme ni a echarme en cara nada por algo que les pasó.

Con tantas horas de trabajo, ¿cómo se cuida en lo personal?

—Tengo mi propia rutina alimentaria. Fundamentalmente por una cuestión de salud más que de estética.

—¿En qué consiste?

—No es una dieta. Es una rutina alimentaria que determina qué puedo comer en función de mis gustos y de las horas que tengo de trabajo. Me levanto a las cuatro de la mañana y me preparo el desayuno. La gente debe pensar que tengo alguien que me cocina en casa, y la verdad es que no, me preparo todo yo. Desayuno un yogur con granola y mermelada, media taza de frutos secos, si es posible sin pasas de uvas, un café, leche y queso port salut derretido en un pan multicereal. A las 8 estoy en la radio, y me tomo unos minutos para una colación, que suelen ser treinta gramos de nueces con pasas de uva y otro café. A las 10 hago un prealmuerzo, antes de hacer una siesta: tostadas con pan de salvado, lomito o jamón, una fruta, frutilla o pomelo, alternativas de frutas. A las 12.30, me levanto y hago mi entrenamiento, que puede consistir en hacer fuerza o nadar. A las 13.45, almuerzo: un plato chico con un tercio de vegetales, un tercio con proteínas y otro con hidratos de carbono. Es lo que me funciona a mí. No sé si le funciona a todo el mundo. A las 17, tomo un yogur bebible, a las 20.15 voy a cenar.

—¿Cómo ve, en general, a la televisión actual?

—Veo muy poca televisión. Veo algunos programas que están bien hechos, como Masterchef, que está muy bien producido, pero lo cierto es que no me detengo mucho a ver televisión.

—¿En la actualidad chatea con el Presidente?

—Eso es algo que me quiero guardar para mí. Por el vínculo histórico que he tenido con él desde hace muchos años, prefiero guardármelo para mí.

—¿Cómo ve al país?

—Mal, muy complicado. Argentina fue azotada por la pandemia, como pasó en el resto del mundo, pero tenemos otra pandemia, que es la recesión. Es algo que viene desde hace años, desde antes del gobierno de Mauricio Macri. Desde el punto de vista político, veo un Gobierno muy desorientado, sin rumbo, con muchas idas y vueltas. Tengo la percepción de que un día puede ir para un lado y otro día, para el otro. Para mí, hay mucha influencia negativa de Cristina Fernández de Kirchner.

Veo a un Gobierno desorientado, sin rumbo

Entiendo que Cristina Kirchner y Alberto Fernández establecieron un pacto no escrito que es incumplible. Eso va a traer mucho ruido y muchas dificultades al país. Si ellos fuesen un matrimonio con dificultades, les recomendaría un psicoanalista para mejorar la relación, pero no son un matrimonio. Sus diferencias le siguen generando y le van a generar todavía mucho más daño al país. Hay que estar muy atentos con eso. Alberto Fernández dijo: “Entre mis sueños no está el de hacer la revolución”; en los sueños de Cristina y en La Cámpora, la concepción política es un delirio, es hacer una falsa revolución, revolucionarios no de café, son revolucionarios de… híperseudorevolucionarios… ni siquiera comprenden cabalmente lo que significó la violencia de los años 70, son como chicos que juegan a la revolución.

¿Cómo ve a Máximo Kirchner?

—Creo que sería muy peligroso que Máximo Kirchner fuese jefe de Gabinete o Presidente de la Nación. Creo que se lo subestima en varios sentidos. Se lo subestimó hace mucho tiempo, cuando decían que era el chico de la PlayStation, que estaba todo el día jugando. Yo hacía mucho tiempo que sabía que no era así, que venía militando y trabajando en La Cámpora, siempre con la protección de Néstor y Cristina. El verdadero Máximo Kirchner es el del último discurso en el Congreso, con una carga de violencia y de resentimiento que está, para mí, fuera de los límites del sistema democrático de la política. Cuando yo lo vi levantando esos dos cartuchos de balas de goma en la sesión, me llamó la atención la gestualidad que tenía. Yo los invito a que lo vuelvan a ver. En su gestualidad mostraba la violencia contenida con la que hablaba.

El verdadero Máximo es el del último discurso en el Congreso, con una carga de violencia y de resentimiento que está, para mí, fuera de los límites del sistema democrático.

En un mano a mano con Máximo, ¿qué le preguntaría?

—Bueno, de todo. Le preguntaría por la causa Hotesur, por la causa Los Sauces, si va a pagar el impuesto a la riqueza, que él mismo diseñó. Porque ni siquiera está pagando los impuestos corrientes que debería pagar, porque se los carga a la administración en la intervención de Hotesur y de Los Sauces, y no paga los impuestos. Y me gustaría que hablemos también de las cosas que quiere para el país. Yo no quiero un país bananero. Yo quiero que así como yo todos los días me enfrento a una audiencia, él también lo haga. Que dé una conferencia de prensa o una entrevista.

—¿Cómo se cuida del COVID-19? ¿Le da miedo?

—Me cuido, trato de tener las defensas altas. Comer bien y no tener vínculos tóxicos. Cuando uno quiere tener las defensas altas, no tiene que tener vínculos tóxicos. En una actividad como la nuestra, hay un altísimo porcentaje, como diría mi amigo Jorge Lanata, “de puterío por metro cuadrado”. Yo huyo de los pasillos.

—¿Cómo es su 2021?

—A partir del próximo lunes 1 de febrero voy a estar de 6 a 9 de la mañana en Radio Rivadavia, con el programa Esta Mañana. Y al mismo tiempo lanzamos la programación de la 107.9 FM Berlín. Los 90 y los 2000. A mediados de febrero volveremos en el prime time semanal de La Nación con el nuevo programa a las 22. Y a principios de marzo volveremos, a partir de las 20:30, todos los domingos con La cornisa.