Lun. May 4th, 2026

Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, la fiesta del cumpleaños de Jesús, el Mesías prometido. Esta celebración junto al Domingo de Pascuas, cuando se recuerda la Resurrección, luego de su Pasión y Muerte, constituyen los momentos culminantes del año litúrgico cristiano. Pero Cristo no es solo para los creyentes en su fé. Dejando a un lado el plano religioso y limitándonos a lo histórico, digamos que Jesús, que nació veinte siglos atrás, marca un antes y un después, un nuevo inicio de la historia. La apertura a una gran civilización que llevando su nombre, rescata las mejores tradiciones culturales judeo, greco romana y se proyecta hasta nuestros días. Es así como la Navidad es hoy, una fiesta universal.

Pero los argentinos pasaremos las fiestas, en medio de una crisis descomunal, no solo sanitaria, sino también económica, social, política e institucional. Con un gobierno de doble comando que solo despierta desconfianza y mucho temor.

En este contexto, la iglesia argentina manifiesta que esta Navidad encuentra al país “en un momento histórico”, en donde se necesita “una ardua reconstrucción: de las fuentes de trabajo, de la educación, de las instituciones, de los lazos fraternos” y advierte acerca de la “febril obsesión de instaurar el aborto en la Argentina” una polémica ley, que a impulso del Ejecutivo ya tiene media sanción de la Cámara Baja y será tratada por el Senado el 29 de este mes.

Los cristianos, católicos, y los practicantes de otros credos que creen en el nacimiento del Mesías prometido, celebraremos la vida, que es lo que representa el niño que está en el pesebre. Mientras, la política argentina, haciendo oídos sordos a los problemas y  padecimientos de la gente, se ocupa de rendir culto a la muerte, a la muerte de miles de niños que no alcanzarán a ver la luz. Seres inocentes que no tienen el derecho básico, que es el derecho a nacer.

Esta noche, lo festejaremos de distintas maneras, algunos, asistiendo a la misa de gallo, a reunirnos familiarmente, unos junto al árbol, otros al lado de nuestros pesebres caseros, brindaremos con sidra y comeremos pan dulce, es la fiesta del cumpleaños de Jesús. Al mismo tiempo recordemos que muchos de nuestros hermanos tendrán la mesa vacía y mucho padecimiento.  La política no les está brindando soluciones, solo hundiéndolos más en la miseria. Ellos no están invitados al festín de los poderosos.

Pero, dejemos de lado la política, lo importante es celebrar a Cristo que está por nacer.

Feliz Navidad.