Lun. May 4th, 2026

Este gobierno nos tiene acostumbrados al ir y devenir de las cosas. Resulta ahora, según declaraciones del Ministro de Salud, Gines González García, que Pfizer pone exigencias inaceptables para vendernos su vacuna y se han congelado las negociaciones de compra,  con la empresa norteamericana.  

Recordamos que, a principios de julio, Alberto recibió en Olivos al gerente general de Pfizer, Nicolás Vaquer, y al Director Científico de la Fundación Infant, quien adelantó que la Argentina había sido seleccionada para una de las pruebas técnicas de una posible vacuna del COVID-19. Pfizer aparecía como una solución probable -más aún con la decisión empresarial de avalar pruebas técnicas en el país-. Aconsejado técnicamente por su ministro de Salud González García, el presidente puso toda su decisión a obtener esta vacuna, Y con tal propósito, se apuró en enviar y hacer aprobar por el Congreso, una Ley de Vacunas a  medida de las exigencias de Pfizer.
Esta iniciativa legal, sancionada a fines de octubre, establece lo siguiente:

1. Se faculta al Poder Ejecutivo a incluir en los contratos para la adquisición de vacunas cláusulas de prórroga de jurisdicción a favor de los tribunales arbitrales y judiciales extranjeros y de renuncia a oponer la defensa de inmunidad soberana respecto de los reclamos que se pudieren producir en dicha jurisdicción y con relación a esa adquisición

2. Se faculta al Poder Ejecutivo a incluir cláusulas de indemnidad patrimonial respecto de indemnizaciones relacionadas con y en favor de quienes participen de la investigación, desarrollo, fabricación, provisión y suministro de las vacunas, con excepción de aquellas originadas en maniobras fraudulentas, conductas maliciosas o negligencia por parte de los sujetos aludidos

3. Se faculta al Poder Ejecutivo a incluir cláusulas o acuerdos de confidencialidad acordes al mercado internacional de las vacunas contra el COVID-19, de conformidad con las leyes 27.275 de Acceso a la Información Pública, 26.529 de Derechos del Paciente, y normas concordantes, complementarias y modificatorias.

Todas estas normas que se encuentran actualmente vigentes, implican un paraguas legal para Pfizer, con el objeto de que nuestro país acceda sin demoras a la vacuna, fueron avaladas e impulsadas por el propio presidente,

Pero hay un grave problema, la vacuna de Pfizer debe mantenerse por debajo de los 70 grados bajo cero, y el país no tiene infraestructura para mantener estable la vacuna y menos aún, para organizar un traslado de millones de dosis al interior del país. Se necesitan aviones con sistemas de frío a base de nitrógeno y voluminosas heladeras que mantengan las vacunas a – 70 ºC. Esta información era bien conocida por González García cuando sugirió al presidente que negociara con la compañía farmacéutica de los Estados Unidos. Un craso error del ministro de salud al ignorar las dificultades logísticas que plantea una vacuna que debe mantenerse a esta temperatura tan baja y lo hizo confundir al presidente.

Lo cierto es que, en los últimos días, la negociación con Pfizer quedó paralizada. sus representantes legales plantearon al ministro de Salud que necesitaban mayor protección jurídica ante la endeble infraestructura de la Argentina. El laboratorio solicitó un nuevo contrato que estableciera las responsabilidades respecto a los daños físicos causados por la aplicación de una dosis que no se preservara por debajo de los 70 grados bajo cero.

Alberto tomó clara conciencia del escándalo que significaría para su gobierno, adquirir 3 millones de vacunas que no se podrían aplicar a seres humanos, y que terminarían destruidas por la incapacidad de infraestructura del país. Suponemos el enojo del presidente con su Ministro que lo embarcó en este camino sin salida. Por el momento es válido suponer que las vacunas de Pfizer, no arribarán a la Argentina. Pero nos quedan todavía las vacunas rusas, que según el mismo Fernández, comenzarán a aplicarse antes de fin de año, algo muy improbable. Destaco una frase del periodista Willy Kohan que dice: “Todos acuerdan con Pfizer, la Argentina con el Kremlin”.