Tensar la soga hasta romperse

No tires tanto de la cuerda… se puede cortar…y después no hay vuelta atrás, cuando algo se rompió es muy difícil volver a unirlo…

Este antiguo dicho popular y como todo lo popular recoge la sapiencia de la historia y los hombres, parece no ser bien conocido o interpretado por la coalición gubernamental, o sea kirchnerismo y peronismo. Claro está que el peronismo representado por el presidente Alberto Fernández, desaparece frente a la gigantesca figura de Cristina Kichner, que es la auténtica dictadora. Alberto está totalmente desdibujado y devaluado, tanto en sus palabras como en su imagen, no inspira confianza a nadie; dice y se desdice continuamente y toma medidas dictadas por su mandamás, sin medir las consecuencias.

Cada día se oculta más el Alberto que criticaba con dureza a Cristina, el que lanzaba opiniones razonables que conformaban a la clase media y a los moderados.  En sus últimos actos, lanzó una declaración de guerra a Rodríguez Larreta y a los porteños, quitándoles por decreto, parte de la coparticipación a la ciudad capital y enviando al Congreso un proyecto que la reduce aún más.

Un grito de guerra con sentido semejante, lo lanzó contra las empresas privadas y el capitalismo; contra las empresas de telecomunicaciones y contra el campo, redujo los haberes de los jubilados, decretó una larguísima cuarentena y dijo estupideces durante los primeros meses de la pandemia, convencido de que estaba haciendo las cosas bien, pero la realidad actual lo hizo callar la boca.

Promovió a instancias de Cristina una reforma judicial que su misma jefa la descalificó y sigue a pie juntillas, sus órdenes. Designó al abogado defensor de su Vice en una comisión para analizar el funcionamiento de la Corte. Después de que el Senado, manipulado por Cristina decidiera no darles nuevo acuerdo a los jueces Bruglia, Bertuzzi y Castelli para los cargos que ellos ocupan actualmente, un acuerdo que según ellos no es necesario, Alberto firmó en tiempo récord, decretos, que obliga a estos jueces, dejar los lugares que ocupan hoy en la Cámara Federal porteña y Castelli, en el Tribunal Oral Federal 7, que deberá juzgar, entre otros casos, la causa de los cuadernos de las coimas. Las urgencias de Cristina apretaron al gobierno. El asunto ahora está en manos de la Suprema Corte.

El pueblo de todo el país salió a las calles para protestar por la reforma judicial, a sabiendas de que solo persigue la impunidad de la vicepresidente.

En materia económica, no obstante que el presidente afirma que hay un principio de reactivación, no se advierte nada, solo un éxodo masivo de empresas.  No hay un plan económico y dicen que no lo habrá, porque los planes son innecesarios. Todos los días se toman medidas parches, como endurecer el cepo cambiario. Los economistas proponen que haya un dólar comercial para vender y comprar los insumos que el país necesita y un dólar libre, donde cualquier persona puede comprar y vender los que se le antoje y el precio lo fijará el mercado. De esa manera no habrá sangría de dólares y el Estado se aparta del problema. Pero continúan dictándose medidas que complican más la economía.

El contexto es de extrema gravedad, el gobierno, a instancias de Cristina, tensa más la soga cada día, al punto que acabará por romperse. Nos preguntamos: ¿No lo están viendo? ¿Tan miopes son?

El ex presidente Eduardo Duhalde, que advirtió tiempo atrás sobre la actual crisis explicando que “esto es un desastre tan grande que no puede llegar a pasar nada bueno. La gente se va a rebelar. Se puede generar un peor clima al que “se vayan todos” refiriéndose a la consigna del 2001. Y Duhalde es asesor del presidente.

Ahora ha vuelto a hacer declaraciones, en una entrevista por Radio Rivadavia: aseguró que Alberto Fernández «está grogui» y sugirió que debe «pedir ayuda» para sortear la profunda crisis económica. «El Gobierno no entiende y no sabe que la gobernanza en crisis es absolutamente distinta a la de los tiempos normales o cuasi normales. No lo ha entendido nunca y por eso arrancó con 22 ministerios», afirmó el exmandatario. Para Duhalde, la actual dirigencia «está sentada en el pasado». Yo agregaría, está sentada sobre una olla a presión a punto de explotar o sobre una bomba de tiempo.

Que tenga un buen fin se semana y a los que profesan la religión judía, Feliz Año Nuevo 5781Zona de los archivos adjuntos

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