El 2020 será recordado como el año del Coronavirus. El año de la pandemia, siempre con la esperanza de que las vacunas que están en la última etapa experimental, antes de su producción masiva, puedan estar colocándose en nuestro país en el primer trimestre del año próximo.
Argentina tuvo una de las cuarentenas más largas del mundo y esto posibilitó que el virus no se expandiera rápidamente como sucedió en otros países de nuestra región, sin embargo, hoy estamos atravesando lo que los expertos dicen, es el pico de la pandemia. Ya suman más de 12.000 [i] los contagios diarios, llegando a superar los 500.000 contagiados y se suman más muertes, que ya están casi en 10.000.
Nuestro país está ya, entre los 10 países con mayor número de contagios, superando a Chile, y detrás de España. Latinoamérica es actualmente el epicentro de la enfermedad, con Brasil y México a la cabeza. El total de la región es de 7.615.307 casos positivos y 285.286 fallecidos.
A escala mundial, el país con mayor cantidad de casos es Estados Unidos, cerca de 6.380.000 y más de 192.000 víctimas fatales. Le sigue Brasil, con más de 4.091.000 casos y 125.000 muertes, mientras que el tercer lugar lo ocupa la India que, con alrededor de 4.023.000 infectados y más de 69.600 muertes, es el país asiático más afectado por el virus.
El coronavirus, que se inició en Wuhan, China, a fines del año pasado, ya ha cobrado la vida de más de 879.000 personas y los contagiados superan los 26.790.000 en todo el planeta.
En Europa, Gran Bretaña es la nación con el mayor número de muertos, superó los 41.500. Y en África, el país más afectado es Sudáfrica, con unos 633 mil casos y más de 14.500 fallecidos.
A esta altura de los hechos, todos nos preguntamos si fue acertada o no, la decisión de ingresar en una dura cuarentena y prolongarla tanto en el tiempo. En un primer momento, la gran mayoría aplaudimos al presidente Alberto Fernández, que alcanzó niveles extraordinarios de aprobación. Claro está que, al ver a los países vecinos, con picos muy altos de contagios y muertes, mientras Argentina permanecía resguardada, todos nos sentimos muy confiados. En cada conferencia de prensa del presidente, utilizando un tono académico, informaba sobre el desarrollo de la pandemia y con gráficos, comparaba innecesariamente nuestra situación con la de otros países, cometiendo gruesos errores, que implicaron reacciones de los gobiernos citados. Elemental falta de tacto, que debió ser frenada oportunamente por el Canciller.
Alberto Fernández no podía disimular su euforia. En aquellos momentos, posiblemente creyó que el virus no se instalaría con firmeza en el país.
Craso error, hoy estamos padeciendo los resultados de la larga cuarentena y sus nefastas consecuencias en la economía y en el humor social, al mismo tiempo que la pandemia está en niveles muy altos de contagios y muertes. Lo único que se logró, fue demorar la llegada de la enfermedad.
Pasada la pandemia, habrá que recuperar una economía destruida, restaurar una auténtica democracia, rescatar las instituciones hoy severamente afectadas, regresar al estado de derecho, y recomponer la unión nacional, consolidar la paz interior, afianzar la justicia, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, conforme lo demanda el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional. Ciclópea tarea, que habrá que encararla con decisión y firmeza, en beneficio de nosotros mismos y de las generaciones futuras.