Dom. Abr 19th, 2026

Ayer nos referíamos al Día de la Industria, celebración que coincide con la primera exportación de productos nuestros al Brasil, en 1587 y destacábamos el rol de la industria como poderoso motor de la economía, y factor preponderante para la cohesión social del país.

Pero claro está que estamos transitando la segunda década del Siglo XXI y ya hablamos de la cuarta Revolución Industrial. Para referirse a ella, cada día más se usa el término industria 4.0.

En nuestra nota editorial del 1 de diciembre de 2017, decíamos que el futuro ya nos alcanza, que ya está con nosotros. El que no lo interprete así y continúe apegado al pasado, como ocurrió en tantos momentos de la historia argentina, se quedará congelado o convertido en estatua de sal.

Diego Coatz, Director ejecutivo y Economista jefe de la UIA, sostiene de que el país tiene “una base industrial importante, como casi ningún país de la región», para enfrentar el desafío de la cuarta revolución industrial o industria 4.0. Una aseveración de enorme importancia.

Cuando hablamos de la cuarta revolución industrial, industria inteligente o industria 4.0, nos estamos refiriendo al proceso de introducción de las tecnologías digitales en las fábricas. ¿En qué consiste efectivamente esto?, Y una respuesta muy sintética sería: la digitalización de las fábricas por medio de sensores y sistema informáticos para transformar los procesos productivos y hacerlos más eficientes.

A través del proceso de digitalización y el uso de plataformas conectadas, la industria 4.0 ofrece una serie de beneficios. Entre ellos, la capacidad de adaptación constante a la demanda, servir al cliente de forma más personalizada, aportar un servicio post venta individualizado con el cliente, diseñar, producir y vender productos en menos tiempo, añadir servicios a los productos físicos, crear series de producción más cortas y rentables y aprovechar la información para su análisis, desde múltiples canales, como las redes sociales, lo que posibilita analizarla y explotarla en tiempo real.

Si uno piensa que la industria 4.0, en un futuro cercano, supondrá fábricas totalmente automatizadas, auto-dirigidas y gestionadas por robots, nos equivocamos. Determinadas tareas y procesos podrán ser copados por la robótica e incluso por drones dirigidos por humanos a la distancia. Pero este sí, es un horizonte por ahora muy lejano.  Lo que sí será muy cercano, es una profunda transformación de los entornos de trabajo y la forma de relacionarse en las fábricas, siempre en beneficio de la productividad y de un mejor servicio al cliente.

Los propietarios y CEOs de las empresas, grandes, medianas y pequeñas que no interpreten los cambios que se avecinan o que ya comenzamos a visualizar, se verán en figurillas. Porque la 4ta. Revolución industrial, generará una fuerte competitividad para las empresas

Diego Coatz, en una nota publicada en el diario Clarín el 13 de octubre de 2019 se refiere al plan productivo 20/23, de la UIA que son propuestas de la organización para una política productiva.

En este plan hay afirmaciones concretas que bien vale reproducir, en primer lugar, dice que la discusión sobre si Argentina tiene que ser o no un país industrial, perdió razón de ser. Primero porque Argentina es efectivamente un país industrial. Y segundo, porque hoy la industria no es un sector sino un concepto que guía la nueva etapa de desarrollo global, conocida popularmente como Industria 4.0. ¿Qué quiere decir? Que la inteligencia artificial, la digitalización, los robots colaborativos, los datos y su procesamiento empujan un nuevo modelo de producción de bienes y servicios, en el que no se disputa por la fabricación del bien en sí sino por el control del proceso y de los nodos clave donde se agrega el valor.

La nota concluye expresando conceptos que compartimos: La confianza en un proceso económico no depende de un presidente, un gobierno o una elección, sino que se construye en el tiempo gracias a un conjunto de actores comprometidos y de acciones concretas. La velocidad de los cambios tecnológicos y geopolíticos actuales requiere que avancemos rápidamente.