Todas unidas triunfaremos

Fue una semana de noticias femeninas. El miércoles pasado, finalmente, el W20 pudo emitir su comunicado con recomendaciones para elevar a los líderes del G20, donde pasaron revista a antiguos reclamos: Aumentar y mejorar la participación en el mercado de trabajo. Casi la mitad de las mujeres del mundo carecen de un ingreso propio y, en promedio, ganan un 30% menos que sus pares varones.

Invertir fondos públicos para garantizar servicios de cuidado y aliviar la carga femenina, además de promover la responsabilidad compartida e implementar licencias por paternidad pagas y obligatorias.

Eliminar todas las formas de discriminación, particularmente en las leyes y regulaciones sobre el acceso y control de tierra, bienes y recursos.

Proteger de toda forma de violencia, incluida la online.

Analizar el futuro del trabajo desde una perspectiva de género.

Asegurar la igualdad al acceso al crédito y los servicios financieros. En los países del G20, sólo el 40% de las mujeres tiene una cuenta bancaria y apenas el 10% reciben préstamos.

Aumentar la transparencia y las medidas que faciliten la adjudicación de contratos públicos a empresas en manos de mujeres. Y lograr un cupo mínimo del 10% en esas adjudicaciones, de acuerdo a la situación de cada país del G20. (A nivel local, FEPESNA y ONU Mujeres firmaron un acuerdo para investigar cuántas participan en el proceso de contrataciones del gobierno de CABA, sin ir más lejos).

Garantizar la inclusión digital y eliminar barreras, en las áreas rurales. Ésta es una condición básica para ingresar al mercado laboral.

El communiqué, sin embargo, no llegó a conformar a todos los sectores. Fue criticado por no incluir temas vinculados a la agenda de género, el aborto o la diversidad, por ejemplo. De todas formas, sirve como punto de partida para analizar la distancia que nos separa del ideal de equidad que se lucha por conseguir.

Pidió Susana Balbo, chair del W20, en su discurso de apertura: “No nos olvidemos de la mujer rural (eje de debate que incluyó la Argentina. Representan más de un cuarto de la población del mundo y padecen el doble de las desventajas de las mujeres que viven en las ciudades). Su trabajo es invisible. Por favor, no las abandonemos”.

Advirtió Mona Küppers, chair saliente del W20 Alemania:“Nuestra debilidad es nuestra fortaleza. Aunque representemos culturas diferentes, todas tenemos en común que no existe un sólo país en el mundo en el que la igualdad de género haya sido alcanzada”.

Anticipó Yoriko Meguro, de Japón, que llevará la presidencia de la cumbre en 2019: “La brecha salarial solo se redujo en un 0,6% entre 2012 y 2015. A este paso, cabe sospechar si vamos a alcanzar el objetivo del 25% para 2525”.

A este panorama adverso llegaron las 155 delegadas que participaron del diálogo internacional a lo largo del año, más otras 80 representantes y expertas de organizaciones de la sociedad civil e instituciones consultadas de todo el mundo, no sólo de los 19 países miembros del G20 + la Unión Europea. Cada uno de los párrafos fue aprobado por consenso.

Aunque parezca un enunciado retórico, elaborar políticas que contemplen la situación femenina, inevitablemente lleva al mismo diagnóstico: “Desde el punto de vista de inclusión laboral es imposible alcanzar un mundo sostenible si no se llega a la igualdad de género”, destacaron. Como reclamó Pilar Rahola, periodista española, en las sesiones públicas que se realizaron el martes, en el CCK: “La mujer en el Primer Mundo está muy lejos de la equidad. Basta de tanta discriminación. No crean que estamos bien. No se vayan de aquí satisfechas. Tenemos mucho trabajo pendiente”.

¿Por qué se cuestiona el informe realizado por líderes y referentes de todo el planeta? ¿Qué le faltó al debate? Opina Carla Majdalani, Directora Nacional de Comunicación, Información y Difusión del Instituto Nacional de las Mujeres, durante la inauguración de la sede de ONU Mujeres, el jueves pasado: “El W20 es un grupo de afinidad del G20, que es un grupo de líderes vinculados a la economía y las finanzas globales. Promueve el desarrollo económico, por eso el foro que se formó alrededor tenía un perfil más de negocios e inclusión digital y financiera. Creo que las críticas del movimiento de mujeres argentino fue por la forma en que se presentaron los dilemas de la agenda de género. Yo me quedo con esa parte de la crítica, de tratar de ampliar la mirada. Es un primer paso. El W20 se reúne desde 2015. En la Argentina nunca habíamos escuchado hablar… Que este año se haya hecho en el país y haya generado ese eco, así sean críticas, tiene mucho de constructivo”, afirma.

La agenda continúa. Del 14 al 19, Buenos Aires se prepara para otra cumbre: la 9° Cumbre Global de G(irls) 20, una ong con sede en Toronto, que también busca que la participación femenina en el mercado de trabajo sea una prioridad para el G20. ¿Todas unidas triunfaremos? Seguro y más rápido, si avanzamos juntas.w

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