Con velitas iluminadas en algunas mesas y una torta teñida en sus tradicionales colores rojo y amarillo, también se proyectaron imágenes que reconstruían las memorias que dejó esta historia que arrancó el 26 de agosto de 1999, con la calle cortada y miles de tucumanos descubriendo un nuevo sabor.
Mercedes Paz, ex tenista y dueña de la franquicia en la provincia de Tucumán, fue quien con mucha emoción encabezó el brindis y reflexionó en este aniversario marcado de nostalgia.
Apostar a su tierra
La ex tenista que supo representar a la tierra de la caña de azúcar y el limón alrededor de todo el mundo con su raqueta, también remarcó muchas veces su amor por la provincia que la vio nacer y afirmó que nunca dudó en apostar a ella.
“Soy tucumana de alma, nací en la Banda del Río Salí. Soy la novena de 11 hermanos y todas las cosas lindas siempre quiero traerlas a Tucumán”, indicó.
Fue justamente ese empuje y el cariño a sus raíces, lo que más destacaron la intendenta Rossana Chahla y el vicegobernador Miguel Acevedo, los representantes gubernamentales que quisieron festejar todos los años cumplidos de la franquicia.
El vicegobernador Acevedo antes del brindis, comentó: “debe haber sido todo un desafío en la tierra del sándwich de milanesa traer una hamburguesa, por eso admiro que haya decidido quedarse y dar trabajo acá”.
“En este negocio se optó por Tucumán, se lo priorizó, y por eso, hay que decir muchas gracias porque la apuesta fue fantástica y maravillosa”, culminó

Chin chin
Los festejos habían iniciado temprano cuando al mediodía se entregaron 100 Big Mac gratis a quienes presentaron un tarjetón repartido días atrás.
Así, a las 21:02 se alzaron las copas de champan que se dieron después de nuggets con aderezos, delicias dulces y gaseosas, a todos los seres queridos de Paz que estuvieron presentes y contribuyeron a que se celebre estas bodas de plata.
Hubo una explosión de aplausos y sonrisas ya que en cada sorbo se renovó la ilusión, el deseo y las ganas de trabajar por otras décadas de éxito más con una cajita feliz en mano.
Por: Exequiel Rodriguez
