Sáb. Abr 18th, 2026

El homicidio de un ingeniero en Palermo

El país todo está conmocionado por el homicidio de Mariano Barbieri, un ingeniero de 42 años, que fue acuchillado en el pecho, el miércoles alrededor de las 22 y 30, en Avda. del Libertador y Lafinur, en pleno barrio porteño de Palermo, en la Plaza Sicilia.

La víctima, que fue padre por primera vez dos meses atrás, caminó unos 200 metros para pedir ayuda. Llegó a una heladería donde cayó. Un testigo relató que la víctima entró al local «consciente» y avisó que le habían robado.

Según lo explicó Alberto Crescenti, titular del SAME, la víctima recibió «un solo puntazo» que se transformó en «una herida mortal». Confirmó que la llamada entró a las 22.55 y que una ambulancia se presentó en la heladería donde encontraron «un hombre con una herida a nivel de la región anterior de tórax con sangre». Cuando empezaron a compensarlo, entró en paro. Lo masajearon, lo subieron a una ambulancia y alertaron al shockroom del Hospital Fernández. «En medio del traslado se le hizo una incisión en el tórax para drenar«, especificó Crescenti y precisó que los médicos del centro de salud indicaron que «el puntazo entró en la aurícula«, lo que provocó «una hemorragia en dos tiempos porque el hombre entró a la heladería y luego cayó ahí».

Ayer jueves, unos periodistas encontraron un cuchillo tipo Tramontina, que coincide con la herida que sufrió el ingeniero y que terminó con su vida. El cuchillo está siendo analizado en busca de huellas y rastros de sangre.

Desde el miércoles, se encuentra trabajando la División investigaciones de la Comuna 14 la División Homicidios, pero todavía no se conoce la identidad del atacante. La causa es investigada por la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 36, a cargo del Dr. Munilla La Casa.

Episodios como éste nos generan gran indignación y una sensación de impotencia. Un hombre en la plenitud de su vida, con una familia bien constituida, un profesional útil a la sociedad es alevosamente asesinado por un delincuente, que seguramente es un criminal reincidente. Privado de su vida por un individuo que es una lacra social, que solo vive para cometer delitos, que no tiene el más mínimo respeto por la vida ajena. En algunas ocasiones el delincuente es un adolescente de 13 o 14 años, que según nuestras leyes es inimputable y en esa calidad, el Estado se desentiende de él. No solo queda libre, sino que no se intenta reeducarlo para convertirlo en un individuo útil.

Si el delincuente es condenado, el Estado deberá mantenerlo por el tiempo de la condena, serán muchos años, con la posibilidad de que algún día salga con prisión preventiva. La justicia argentina es muy laxa y es notable la cantidad de reincidentes que cometen delitos. Muchos con permiso de salida, salen solo para delinquir.

No pocos abogan por reimplantar la pena de muerte para aquellos individuos incapaces de resocializar, pero nuestra Constitución en su articulo 18, establece: «Quedan abolidos para siempre la pena de muerte por causas políticas, toda especie de tormento y los azotes«. Y fue completamente abolida por el Código Penal el 30 de abril de 1922. No obstante, fue restablecida en algunas ocasiones.

Una curiosidad histórica es que el Vaticano, cuyo jefe de Estado es el papa, autorizaba la pena de muerte en sus dominios entre 1929 y 1969. Para el Papa Francisco, “La pena de muerte no puede ser utilizada para una presunta justicia de estado, puesto que esta no constituye un disuasivo, ni ofrece justicia a las víctimas, sino que alimenta solamente la sed de venganza”
Solo Dios puede dar y quitar la vida.