Mar. Abr 21st, 2026

La última fecha de la Liga Profesional iba a tener una fiesta en Santiago del Estero. El Estadio Único Madre de Ciudades vivió el encuentro entre Central Córdoba y Atlético Tucumán con 10 mil hinchas visitantes que llegaron para alentar a su equipo en el cierre del campeonato, pero la violencia volvió a tener su capítulo aparte antes del primer cuarto de hora.

Esta decisión provocó una serie de corridas por parte de algunas personas y los simpatizantes de la visita se alojaron en un costado para resguardarse de cualquier represalia. Los jugadores de ambos conjuntos se acercaron para pedir tranquilidad con la iniciativa de volver a jugar un encuentro clave con vinculación a la pelea para evitar el descenso. La preocupación se acrecentó ya que había familiares de los futbolistas en las butacas.

Con el transcurso del cronómetro, Gariano fue postergando el reinicio y brindó su testimonio: “Lo estamos manejando nosotros. Voy a hablar con el jefe del operativo para que me den las garantías. Ahora, los jugadores entrarán en calor hasta que se calme la situación”. Además, hizo mención a los movimientos existentes con los seguidores locales, ya que minutos antes de sus dichos habían intentado desplazar de cuajo una barra metálica que separa a las tribunas para confrontar con sus pares tucumanos.

Instantes después, tuvo la charla con el encargado del operativo policial. “¿Tenemos las garantías?”, le preguntó al oficial y la respuesta afirmativa aceleró la vuelta de las acciones tras casi media hora de parate. “Necesito que se quede acá por cualquier inconveniente”, le espetó el juez, atento a cualquier inconveniente que recrudezca la situación. Finalmente, el encuentro se reanudó 35 minutos más tarde.