Según un articulo publicado por el diario La Nación, “En silencio, un sistema sanitario cada vez menos atractivo para los profesionales está crujiendo” y da algunos ejemplos para comprender el problema “Un cirujano cardiovascular pediátrico de 47 años, que invirtió más de una década en su formación, hace trasplantes capilares por la tarde para sumar al salario del hospital. Una colega, de 37 años, de un centro de referencia nacional, optó por un emprendimiento privado con una dermatóloga que duplica sus ganancias. En agosto pasado, un licenciado en enfermería se registró como conductor en una app para poder sostener con el trabajo de su esposa un ingreso de clase media”[i]
Por su parte el diario Clarín, publicó una nota que titula, “Les hicieron una pregunta clave a 250 residentes médicos y las respuestas alarman. Los encuestaron en pleno déficit de profesionales de la salud. Y el 83% dijo que ya analiza la posibilidad de emigrar para trabajar en el exterior”[ii]
La nota advierte sobre la falta de médicos en diferentes especialidades. Y sostiene: ya se ha hablado particularmente de la escasez de pediatras, pero el problema es mucho más abarcativo. Todo el tiempo surgen nuevos datos que le dan más profundidad al problema.
En noviembre último, médicos, enfermeros y auxiliares de los hospitales públicos de Buenos Aires realizaron una huelga de 24 horas, con protestas en la calle en reclamo de mejores salarios y condiciones de trabajo. Bajo el lema «la salud en emergencia», más de un millar de profesionales con sus batas de hospital, marcharon por el centro histórico de la ciudad, desde el Obelisco hasta la Plaza de Mayo, y reclamaron frente a la sede de Ministerio de Salud de la ciudad. Pero el problema no es privativo de la ciudad de Buenos Aires, de manera semejante se reproduce en todas las provincias.
En nuestro país, un médico requiere de unos cinco años de residencia hospitalaria para obtener la especialización. En ese lapso trabaja unas ocho horas diarias con guardias semanales de 24 horas por un magro salario y en condiciones indignas.
Indudablemente que los héroes durante la epidemia de Covid, fue el personal de salud, todos lo reconocimos. El agradecimiento de la sociedad se reflejó en las noches de aplausos y la gratitud de la gente. Pero no bastan los aplausos; salarios dignos, buenas condiciones laborales y posibilidades de vivir de la profesión y progresar en ella, son requisitos mínimos que el Estado debe asegurarles.
