Samanta Bosñak, integrante del voluntariado «Un plato caliente», conversó con Yamina Sabbag y Daniel Scrocchi, en «Dos a la Tarde» por la Rock&Pop FM 106.9, sobre el trabajo social y comunitario que llevan adelante más de 300 voluntarios, acompañando y garantizando alimentos a personas en situación de calle.
«Un plato caliente», según Bosñak es «un voluntariado, sin fines políticos e intención religiosa y sin fines de lucro. Nos distinguimos en la provincia por ayudar a personas en situación de calle, más allá de que también apadrinamos algunos comedores», desde ya hace seis años. El voluntariado se reúne los días jueves, sábado y domingo en Plaza Independencia, desde donde recorren las calles del microcentro y adyacencias de las cuatro avenidas, asistiendo y entregando
«entre 120 y 140 viandas de comida que preparamos», aseguró.
Pero la tarea social de «Un plato caliente», no se reduce únicamente a los días donde realizan lo que llaman «las rondas», sino que contribuyen en distintos comedores. La representante del grupo de voluntarios, señaló que no importa el estado del tiempo, la labor nunca se detiene: «nosotros salimos al encuentro de nuestros amigos haga frío, calor, llueva; no hay nada que nos impida llegar a ellos porque ya nos esperan» dijo con convicción.
En relación al presente y las acciones que llevan adelante, invitó a los tucumanos. «Ahora lanzamos la Campaña 100 Mantas, que es más que nada un número simbólico, porque vamos a necesitar todo el invierno» y resaltó la solidaridad de los comprovincianos: «es muy solidario. Si hay algo que nos distingue del resto de otros voluntariados, es que aquí no recibimos ninguna ayuda política, el grupo funciona por la solidaridad de los tucumanos que nos traen una colcha, fideos, un pollo». Y sumó que «todo lo que podemos hacer como grupo, es gracias a las donaciones de la gente».
Bosñak, al ser consultada sobre que implica para ella formar parte del voluntariado, abrió sus vivencias más profundas: «yo vengo de una experiencia, en la cual mí papá era una persona en situación de calle. Entonces veo por ahí que se juzga mucho a las familias y dicen dónde están los hijos. Y hay que conocer un poco las historias». Y profundizó sobre la problemática de vivir en la calle: «esto es algo que se escapa de las manos de las familias, cuando hay una adicción de por medio y el Estado no interviene. A veces con la voluntad de la familia de querer ayudar no se puede», sintetizó.
«De cada ronda traigo la satisfacción de saber que he puesto un granito de arena, para que esa persona que está pasando la misma situación que en su momento pasó mí papá pueda por lo menos recibir esa comida calentita». Ese es el sentimiento que motiva a Samanta Bosñak, para poner a disposición su casa y cocinar junto a otros voluntarios, las cientos de viandas que entregan en días de frío dónde sostiene » se ven cosas tremendas en la calle».
Y finalizó el diálogo con «Dos a la Tarde», compartiendo una vivencia que visibiliza esas múltiples historias con las que se encontraron en la calle y ayudaron a dignificar como voluntarios: «hace un par de días murió doña Rosita. Ella paraba en la zona del Parque 9 de julio o en el Centro de Salud. Y hacía aproximadamente dos años que como grupo la apadrinamos y le pagamos una pensión para que ella no duerma en la calle. Y nos queda el consuelo que murió dignamente en una cama», concluyó.
¿Cómo colaborar con Un Plato Caliente?
Los voluntarios reciben en el marco de la «Campaña 100 mantas», no solo ellas sino también: ropa de abrigo, medias, bolsas de dormir y calzados particularmente números grandes.
Las vías de contacto, tanto para hacer donaciones como para sumarse a los recorridos nocturnos, son a un «Plato Caliente» en Facebook e Instagram y el domicilio personal de Samanta Bosñak, México 3800 en San Miguel de Tucumán.
