Ayer los tucumanos votamos para elegir 347 cargos electivos, desde gobernador y vice, intendentes, legisladores hasta concejales y delegados comunales, es decir todos los cargos elegibles, una renovación total, conforme lo establece la constitución de la provincia.
Ya no importan las plataformas partidarias, tampoco los planes y programas de gobierno, las propuestas de los candidatos a los diferentes cargos están vacías de contenido y se repiten sin ninguna convicción. Y así como se han dejado de lado los principios programáticos, la política se ha transformado en un buen negocio. Tan buen negocio que ayer sumaron 17.943 los postulantes a un cargo.

La jornada estuvo fría de entusiasmo y baja temperatura, hubo demoras para iniciar los comicios, muchas autoridades de mesa faltaron y a las ocho de la mañana no se pudieron habilitar numerosas mesas. Una falta de responsabilidad que debería ser castigada adecuadamente, por encarnar una burla ciudadana. Según La Gaceta en la escuela Salas y Valdéz, de Tafí Viejo solo se presentaron tres de los 15 presidentes de mesa designados. Y esto mismo sucedía en otros establecimientos.

Muchos fiscales en cada mesa, conforme a la cantidad de acoples que se inscribieron. Pero la mayor dificultad para el elector fue ingresar al “cuarto oscuro” y encontrar las boletas de sus candidatos. Sin problemas para elegir las de Gobernador e Intendente, pero un laberinto encontrar el voto para legislador y concejales, ante los numerosos acoples, un cúmulo de papeles impresos. Muchos se vieron obligados a votar por una lista cualquiera y no la que llevaban en mente. Los precavidos, llevaron el voto en el bolsillo.
En cuanto al resultado, no es una sorpresa, el peronismo tiene muy bien aceitada la maquinaria electoral y en general se esperaba que ganara los comicios, por el contrario, si fue una sorpresa la diferencia de más de veinte puntos entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio. Osvaldo Jaldo puede enorgullecerse de haber logrado la mayor cantidad de votos del Frente de Todos de las últimas tres elecciones.

Con los resultados a la vista, queda muy claro que la decisión de separar las elecciones provinciales de las nacionales ha sido un acierto para el oficialismo local. El gobierno nacional marcha sin rumbo y no atina a resolver ninguno de los problemas que aquejan a la ciudadanía y ya nadie duda de que se encamina a una fenomenal derrota electoral en octubre. El resultado de las elecciones provinciales no le aportan nada, son universos muy distintos. Claro está que para constatar esto, tendremos que esperar a octubre.
