Jue. Abr 23rd, 2026

La fecha en que los argentinos celebramos al primer gobierno patrio y el inicio de nuestra independencia fue lastimosamente bastardeada. El 25 de mayo, salvo el Te Deum en la Catedral de la ciudad de Buenos Aires, donde asistió el presidente Alberto Fernández y parte de su gabinete, no tuvo celebración alguna.  La señora vicepresidente no se hizo presente en el oficio religioso, pero si encabezó por la tarde, un acto partidario de su facción en la Plaza de Mayo, junto a sus paladares negros y a militantes acarreados desde municipios bonaerenses, como es habitual en este tipo de convocatorias.

Resulta inverosímil que Alberto, presidente de la Nación y presidente del justicialismo, no haya sido invitado al acto. Ante tamaña humillación se fue a Chapadmalal a disfrutar en solitario de la copiosa lluvia que inundó zonas de la provincia de Buenos Aires. También resulta inverosímil que su gobierno no haya organizado un acto cívico conmemorativo de tan significativa fecha. En la histórica plaza de Mayo la Cámpora y otras organizaciones políticas y sociales afines, celebraron los veinte años de la asunción al sillón de Rivadavia de Néstor Kirchner, ninguna referencia al acontecimiento que señala el comienzo de la argentinidad.

Hubo ausencias relevantes, del acto no participó ni la CGT, ni la mayoría de los gremios, solo estuvieron tres gobernadores, la cuñadisima Alicia Kirchner, Axel Kicillof y el riojano Ricardo Quintela. En el escenario y al más clásico estilo monárquico, estuvieron los nietos de Cristina junto a los dos presidenciables más destacados, los ministros Sergio Massa y Wado De Pedro.

La Vice fue la única oradora. Con esa forma “canchera” y coloquial, enumeró supuestos logros de su gobierno y los de su difunto esposo. Volvió a criticar duramente a la Suprema Corte, pidió que se democratice la elección de los jueces, que se conozcan las declaraciones juradas de los magistrados, y enfatizó: “Los argentinos se merecen tener una Corte de Justicia que se llame como tal sin ponerse colorados” Cargó contra el FMI y contra Macri, e hizo un repaso muy personal de los veinte años de kirchnerismo.

También dijo “Me quieran matar o meter presa, nunca voy a ser de ellos; Yo soy del pueblo y de ahí no me muevo” ¿Del pueblo? Y ¿que de ahí no se mueve?  Todo el país sabe que cobra más de diez millones de pesos mensuales por dos pensiones presidenciales de privilegio, la de ella y la de su difunto marido. Los Kirchner, incluyendo a Máximo y a Florencia, son multimillonarios y nunca han sido parte del pueblo, conforman una casta opulenta que contrasta con una sociedad que navega en la pobreza y se hunde cada día más en la miseria.

Cristina parece auto convencida de que el kirchnerismo ha sido y es la solución a los males crónicos del país. Sin embargo, un simple análisis de sus aseveraciones actuales muestra una total incoherencia con sus propios dichos del pasado. Y en esto se asemeja a Alberto, campeón en borrar con el codo sus afirmaciones anteriores.