Roberto Rejas está prófugo de la Justicia. Por estas horas la investigación se focaliza en conocer cómo hizo el único acusado de los homicidios de Milagros Avellaneda y Benicio Coronel para eludir la custodia y llevar adelante su plan de fuga.
Uno de los detalles en los que repararon es que, a lo largo del juicio, el asesino nunca se quitó el barbijo, excepto cuando el Tribunal le exigió que lo hiciera para poder escuchar sin obstáculos su declaración.
Los pesquisas creen que con esto, Rejas buscaba evitar que los medios de comunicación difundieran su rostro, porque ya tenía decidido fugarse y quiso dificultar una eventual identificación tras pasar a la clandestinidad.
El fiscal Pedro Gallo trata de determinar si Rejas pudo haber escapado de la División Bomberos por el portón principal. Hay declaraciones que contradicen la versión inicial que indicaba que el condenado habría escapado por un ventiluz de un baño, cuando había pedido permiso para ducharse.
El funcionario judicial analiza por estas horas otra versión, que sostiene que Rejas salió por el portón principal de acceso al cuartel, casi a la misma hora en que su familia pagaba una parte del recurso de apelación contra la sentencia.
Quienes analizan los rastros dejados por el doble homicida, creen que se trató de una maniobra de distracción, una pieza más de la cuidada estrategia con la que el buscado logró evadirse con el tiempo suficiente para salir de la provincia.
Estiman que los efectivos a cargo de la custodia habrían tardado más de dos horas en buscar al evadido hasta dar aviso a sus superiores y luego a la Justicia. Ese tiempo habría sido más que suficiente para que Rejas abandonara la provincia.
Entre otras de las novedades que surgieron en este caso, es que el círculo familiar más íntimo de Roberto Rejas es investigado por presunto encubrimiento. La Justicia ya notificó a sus padres, su hermana y a su actual novia, se sospecha que alguno de ellos podría haber colaborado para que el homicida concretara una fuga planificada.
Fuente: La Gaceta