Sáb. Abr 18th, 2026

María Cristina Picón, junto a su esposo, el capitán Humberto Viola, y a sus hijas María Cristina (3 años) y María Fernanda (5), había sido víctima el 1 de diciembre de 1974 de una emboscada perpetrada por guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), tras la cual fueron asesinados el militar y la menor de las nenas.

El ataque había ocurrido al mediodía, al frente de la casa paterna de Viola, en Ayacucho al 200 de San Miguel de Tucumán. El crimen estremeció a toda la sociedad argentina, al punto que para muchos funcionó como el disparador del «Operativo Independencia», decretado un par de meses después por el Gobierno de María Estela Martínez.

Como cabe esperar, aquel episodio signó toda la posterior vida de «Maby», que estaba embarazada de cinco meses de su tercera hija, Luciana, cuando recibieron la ráfaga de disparos. Por este hecho, todos los 1 de diciembre, en Yerba Buena se hace un acto en memoria del capitán y de su hija Cristina. Están presentes siempre autoridades políticas, militares, eclesiásticas y, sobre todo, ciudadanos comunes, que siguen esperando todavía que la pequeña Cristina Viola y su padre Humberto tengan Justicia.