Mar. Abr 21st, 2026

coló entre la barrera y dio en el palo. La intensidad no cesó, cada uno con sus recursos. Rollheiser, tras una gambeta larga, probó los reflejos de Arboleda con un intento cruzado. Acto seguido, Banfield avanzó con criterio y terminó en un centro a la cabeza de Pons, el faro, cuyo cabezazo careció de dirección.

Con el correr de los minutos, River se fue imponiendo, sobre todo territorialmente. Así, contó con una seguidilla de acciones cerca del arco rival, con centros desde las bandas. En una, hubo un evidente penal de Luciano Lollo a Paulo Díaz por sujeción, pero el árbitro Hernán Mastrángelo alegó que no vio la acción.

Cuando le imprimió paciencia e imaginación al asedio, River, llegó un par de veces a fondo. Como el mano a mano de Borré, que ante la salida de Arboleda terminó abriéndose al intentar la gambeta. O un nuevo remate cruzado de De la Cruz. Sin embargo, también padeció, sobre todo cuando se encendió Payero en el dueño de casa. A los 37 minutos, el ex Talleres gambeteó a dos rivales y sacó el tiro que rechazó Armani.

Sobre el epílogo, otra vez tembló el arco local: Álvarez gambeteó dentro del área, volcado sobre la izquierda, mandó el centro, dio en un defensor de Banfield y rebotó en el travesaño.

En el inicio de la segunda parte, el Taladro juntó mejor sus líneas (por momentos, con los cinco defensores bien fijos en la retaguardia), no dejó grietas y le dificultó el trabajo a la visita, que apeló a centros o a algún remate de media distancia, cono el de Paulo Díaz, que picó y pasó junto a un palo de la valla de Arboleda.

Sin embargo, en el despertar del complemento, el dueño de casa avisó con un toque de Pons para Álvarez, que pateó desviado. Resultó casi un anticipo de lo que sucedería a los 18 minutos: Arboleda sacó del arco con un lanzamiento largo, peinó Pons y dejó a Álvarez mano a mano con Armani. Esta vez no perdonó: 1-0

Gallardo advirtió la falta de frescura de su equipo en la elaboración. Y que muchas veces terminaba con un balón directo al área. Por eso, apostó a Carrascal, a Palavecino y a Girotti (también entró Ponzio). Pero a River le ocurrió lo mismo que en varios de los últimos duelos: ante rivales muy cerrados, la creatividad no afloró. Y paga en dólares los errores. Así, ya no depende de sí mismo para avanzar en el certamen. Deberá ganarle a Aldosivi y aguardar que Racing y Estudiantes no sumen de a tres en sus próximos compromisos.