La Cámara de diputados de la Nación, dio media sanción a la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Ahora el polémico proyecto comienza a debatirse en el Senado. El oficialismo, que lo impulsa, busca que pueda ser tratado en el recinto, el 29 de diciembre.
Ya comenzó a tratarse en comisiones. El ministro de Salud Gines González García, ya expuso, y están convocados para informar, la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, y la secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, Vilma Ibarra. Creemos innecesario aclarar que tanto el Ministro de Salud, como las otras funcionarias, exhiben el pañuelo verde que identifica a las abortistas.
El plan de trabajo incluye para esta semana cuatro plenarios de las comisiones a las que fue girada la iniciativa: Justicia; Asuntos Penales y Salud; y Banca de la Mujer.
La votación en diputados fue bastante pareja, por la aprobación votaron 131 diputados, mientras 117 lo hicieron por la negativa y seis se abstuvieron. No caben dudas, como ya lo dijimos antes, que el tema ahonda la grieta que divide a los argentinos.
Los diputados tucumanos, que votaron a favor, deberían explicar porque lo hicieron violando la Constitución de la provincia, ya que ella, desde su Preámbulo, garantiza «la vida desde su concepción» y en su artículo 40 determina que “la Provincia procurará especialmente que las personas gocen de los siguientes derechos: 1º) A una existencia digna desde la concepción”
Los diputados Mario Yedlin, Mario Leito, Carlos Cisneros, y Nilda Mabel Carrizo, votaron positivamente la ley, pero violaron la Carta Magna provincial, de manera clara y taxativa.
Sin duda que el proyecto tiene un contenido inmoral, ya que no le da posibilidades de nacer al ser engendrado, que está en el seno materno y que tiene su propia personalidad, diferente a las de sus progenitores, según lo ha establecido fehacientemente la ciencia. Se le niega el más elemental de sus derechos, que es el derecho a la vida.
¿Qué la madre tiene derechos? ¿Cuáles? ¿El de matar impunemente? La mujer tiene derechos, sin duda. En primer lugar, a no engendrar, es su decisión. Puede hacerse extraer la matriz, que también podría ser su derecho, ya que se trata de su propio cuerpo, pero el ser cuyo corazoncito late en su seno, no es parte de su cuerpo. Es un ser diferente, que solo ansía vivir.
No es un asunto meramente religioso, aun cuando las tres grandes religiones monoteístas protegen al ser que va a nacer. Tampoco es un asunto de salud pública, hay muchos otros caminos, sin necesidad de condenar a un inocente. Otros dicen que no autorizar la interrupción voluntaria del embarazo, es propio de un país atrasado. Esto no admite respuesta, se trata de un absurdo. Se puede ser atrasado en muchos órdenes, pero no es atraso respetar el orden moral. Atraso es no tener agua potable, ni cloacas, no educar a los chicos para los desafíos del milenio y atraso es permitir que la violencia criminal se apodere de nuestras calles. No permitir el aborto, no es un atraso.
La legalización del aborto voluntario ha sido siempre una demanda de los movimientos de izquierda, sin embargo, dirigentes muy conocidos de esta orientación lo han rechazado. Como Hermes Binner, gobernador de Santa Fe, también el presidente de Uruguay Tabaré Vazquez, ambos médicos, no quisieron violar el más puro de los juramentos, que es la defensa de la vida.
Es de desear que el Senado no apruebe el proyecto, como ya sucedió en 2018. Al mismo tiempo el Estado representado por su gobierno, debe entender que es quien debe implementar medidas de educación sexual y otras, tendientes a evitar los embarazos no queridos. Indudablemente que en este campo tiene mucho, mucho por hacer.