Los Pumas volvieron a jugar un torneo internacional después de más de un año y se llevaron un triunfo que será recordado por siempre: por el renovado Tres Naciones, Argentina superó a los All Blacks en Sydney, Australia. Los dirigidos por Mario Ledesma salieron inspirados a la cancha y se impusieron por 25-15 ante los poderosos neozelandeses. Así, se dieron el gusto de convertir en realidad la victoria que todo el rugby argentino venía soñando desde hace años.
Hasta este partido el historial favorecía casi en su totalidad a los All Blacks, que habían ganado 28 de 29 encuentros entre sí. El único asterisco positivo para Argentina había sucedido hace más de 35 años: el 5 de noviembre de 1985 en el estadio de Ferro, Los Pumas igualaron en 21 con los neozelandeses, gracias a una actuación histórica de Hugo Porta, que marcó todos los puntos albicelestes.

Tras el encuentro, el capitán del equipo, Pablo Matera, sostuvo que el triunfo se logró gracias a “un gran esfuerzo de todos los chicos” y recordó que “fueron ocho meses de trabajo muy duro de un montón de gente que por ahí hoy no está acá”.
“Es un gran día para todo el rugby de la Argentina. Trabajamos muy duro. Estamos acostumbrados a esto. Todo es difícil en la Argentina y este es uno de los momentos más difíciles para nuestro país, así que queríamos mostrarle a la gente que si pelean por lo que quieren van a obtener aquello por lo que lucharon”, resaltó.
Además, Matera le agradeció a los ex jugadores que también vistieron la camiseta de Los Pumas antes que él, al señalar que “todo lo que hicieron fue un pasito para estar hoy acá”, por lo que consideró que “esta es una victoria de mucho más de los tipos que estuvimos acá adentro”.

“Me di cuenta (de que íbamos a ganar) antes de que empiece el partido. Me di cuenta hace una semana y media, cuando me encontré con este equipo, con estos jóvenes que saben lo que es ponerse esta camiseta”, agregó.
En la segunda mitad, Los Pumas volvieron a pegar primero con otros tres puntos, cortesía del tucumano. Luego llegó el único momento de dudas del partido, cuando Nueva Zelanda logró su primer try por intermedio de Sam Cane (además, los de negro sumaron la conversión). Sin embargo, cinco minutos después el apertura argentino marcó otro penal y devolvió la tranquilidad, con un 22-10 a favor. La última patada de Sánchez y el segundo try de Nueva Zelanda decoraron el resultado, que ya estaba sentenciado por el corazón y el buen juego de los argentinos.