Dom. May 31st, 2026

El Comité Operativo de Emergencia (COE) autorizó la realización de misas con presencia de fieles, respetando los protocolos sanitarios vigentes en el marco de la pandemia de Coronavirus. Se autoriza hasta un 50% de capacidad dentro de los templos y entre las recomendaciones sanitarias se omite, entre otras cosas, el saludo de la Paz.

«El retorno a la celebración de la Misa en comunidad nos ayuda a sostenernos en estos momentos de crisis, pero además nos permite entrar en comunión con aquellos que fueron víctimas de la Pandemia», destacó la Arquidiócesis de Tucumán.

El Arzobispo de Tucumán, Monseñor Carlos Sánchez, expreso «Confiando en el Señor de la Salud que nos libre de esta pandemia, sane a los enfermos y fortalezca a los que los cuidan; e invocando la protección de Nuestra Madre de la Merced, los despido cordialmente con mi bendición paternal».

Protocolos sanitarios vigentes en el marco de la pandemia

Todos los fieles de la Arquidiócesis de Tucumán, están dispensados del precepto dominical.


Todas las comunidades deben contar con voluntarios para el ingreso y desarrollo de las celebraciones.


Al comienzo y al final de la celebración todos deben sanitizar sus manos y calzado.El ingreso a los lugares de culto debe desarrollarse de manera que se eviten las aglomeraciones tanto en el templo, como en secretaria, sacristía, atrio y anexos.


Sólo los fieles que usen el tapaboca o barbijo pueden acceder a las celebraciones.


Se permite el acceso a personas con discapacidad, ubicándolos en lugares destinados para ellos con los cuidados sanitarios.

Los fieles que tengan fiebre, alguna enfermedad respiratoria u otras, se les ruega no asistir a ninguna celebración, ni siquiera al templo para la oración individual.


A las personas mayores o a quienes tengan alguna enfermedad que forman parte del grupo de riesgo, se les recomienda no participar de las celebraciones comunitarias. Se recomienda que participen de las celebraciones por los medios tecnológicos y reciban la comunión sacramental solicitándola en sus parroquias.

Se debe respetar la normativa del distanciamiento entre las personas de, por lo menos, 2 metros frontal y lateral. Se exceptúa de esta medida a las familias que comparten la vida cotidiana en el mismo hogar.


La capacidad máxima de fieles que pueden asistir a los templos para las celebraciones, debe estar controlada por los voluntarios y debe reducirse en un cincuenta por ciento de la capacidad máxima del templo. Cada comunidad buscará el modo de hacer efectiva esta medida (por ej. poniendo sillas; ubicando a los fieles banco de por medio, etc.).

Se recomienda a las parroquias realizar las celebraciones al aire libre respetando la distancia entre las personas y todas con tapabocas, y habiendo sanitizado las manos y el calzado. Privilegiar esta forma de misas al aire libre de acuerdo a las posibilidades; por especial recomendación de las autoridades sanitarias.


Antes y después de cada celebración, se debe extremar los cuidados en torno a la limpieza y a la desinfección del lugar, especialmente los bancos y otros elementos que las personas puedan tocar.


Las parroquias publiquen los horarios de las celebraciones a través de los medios de comunicación y por las redes sociales.


Las personas que recurran a la secretaría parroquial respeten la distancia de 2 metros.
No se distribuirán folletos ni cancioneros ni estampas en el templo.


Los voluntarios deben ofrecer, en la puerta del templo, la sanitización de las manos de cada persona y del calzado con los trapos de piso humedecidos con lavandina en la puerta.


Se mantienen vacíos los recipientes de agua bendita.

No se permite tocar las imágenes. Se recomienda poner algunas vallas con bancos u otras formas para que los fieles veneren las imágenes, pero sin tocarlas.


Las puertas de entrada y salida de las iglesias deben permanecer abiertas para evitar tocar los picaportes y para la ventilación. De ser posible, tener una puerta de entrada y otra de salida.

Los voluntarios organizan las ubicaciones de los fieles dentro del templo con el distanciamiento necesario, así como las indicaciones de salir ordenadamente.


Se recomienda a los sacerdotes que sean breves en las celebraciones.


Una vez concluida las celebraciones litúrgicas, los fieles deberán retirarse del templo en orden y respetando el distanciamiento, rogándoles no permanecer más tiempo ni en el templo ni el atrio.