El femicidio de Paola Tacacho, pone una vez más el acento en la incapacidad del Estado tucumano, de brindar soluciones y proteger a sus ciudadanos. Esta vez Paola se confió en la justicia, una justicia dominada por el nepotismo y la mediocridad, que salta de escándalo en escándalo sin que a los poderes políticos se les mueva un pelo. Debería ser la misma Corte Suprema la que ejerza con eficiencia el poder de superintendencia que tiene sobre los magistrados y si ésta falla, es la Legislatura como órgano de control de los otros poderes la que debería poner en vereda a los jueces que cometen actos reñidos con la ley y con la correcta administración de justicia.
Paola Estefania Tacacho, era una profesora de inglés, salteña, radicada en Tucumán. Un individuo la acosaba desde hacía cinco años por lo que realizó trece denuncias en la justicia contra él. Paola suplicaba la ayuda de un Estado, que nunca la resguardó. El acosador la asesinó el viernes último por la noche.
Según la pareja de Paola, Ana, la familia del acosador de nombre Mauricio Parada Parejas, que tras cometer el crimen se suicidó, sabía todo lo que estaba pasando, pero no hicieron nada. Por el contrario, un hermano del asesino le instaba a que ella se vaya de Tucumán, lo que no estaba dispuesta a hacerlo.
El 6 de abril de 2018 Paola se sentó en el despacho de la Fiscalía de instrucción en lo Penal de la IX Nominación a fin de ratificar su denuncia contra Mauricio Parada Parejas. Según el diario La Gaceta, estaba asustada y pidió el auxilio de la Justicia. Ante las preguntas del secretario del juzgado, ratificó sus datos personales y comenzó a relatar lo que sufría por la persecución obsesiva de quien iba a ser su asesino. «Los problemas con Mauricio Parada Parejas vienen desde hace mucho tiempo atrás, nosotros nunca fuimos pareja, no sé cuál es el problema que tiene conmigo, todo empezó en el año 2014 y yo lo voy denunciando reiteradamente” declaraba Paola [i] El juez Francisco Pisa descartó en 2016 por “falta de fundamentos” una denuncia de Paola contra el acosador, que había roto la prohibición de acercamiento.
Tucumán es siempre noticia, pero no por hechos positivos, que sin duda también se producen, sino por situaciones muy penosas como el linchamiento por parte de los vecinos, de José “Culón” Guaymás, sospechoso de haber asesinado a la pequeña Abigail Riquel de solo 9 años. La justicia por mano propia es claramente demostrativa del estado de anomia o de anarquía que impera en la provincia. Ni que hablar de la escandalosa denuncia de un juez de cámara contra un vocal de la Suprema Corte, por tráfico de influencias y otros delitos. Claro está que el vocal cortesano, se siente muy protegido y blindado por el poder político.
Un poder político que interpreta que hay una campaña desestabilizadora en su contra, cuando lo único desestabilizante es el poder mismo, gobernando mal o desatendiendo los problemas de la gente.