Dom. Jul 21st, 2024

¿Eres de los que necesita una inyección de energía por la mañana? Seguramente una taza de café es tu mejor aliado, sin embargo, debes de saber que cafeína y ansiedad no van de la mano y menos cuando experimentas síntomas derivados de la ansiedad.
Nuestra alimentación está directamente relacionada con cómo nos sentimos, tanto física como emocionalmente y, en ocasiones, existen alimentos que pueden ser la causa por la que se desencadenen síntomas derivados de la ansiedad. A continuación, te contamos que relación tiene la cafeína y la ansiedad y, cómo afecta a las personas que sufren este trastorno.

¿Qué es la cafeína?

La cafeína es una sustancia de sabor amargo que se encuentra naturalmente en algunas plantas como los granos de café, las hojas del té, vainas de cacao, que son las semillas que se utilizan para hacer chocolate o las nueces de cola y, que son las semillas que se utilizan para los refrescos de cola.
La cafeína no sólo se encuentra de forma natural en los alimentos, sino que además también existe la cafeína sintética que podemos encontrar en algunas bebidas energéticas, así como en analgésicos o medicamentos.

¿Qué relación puede existir entre cafeína y ansiedad? Cuando tomas algún alimento que contiene cafeína, esta es absorbida rápidamente por nuestro organismo y pasa hacia el cerebro.
La cafeína no se almacena en nuestro organismo, ni tampoco se acumula en el torrente sanguíneo, sale de nuestro cuerpo a través de la orina unas horas después de haberla consumido.
Los efectos de la cafeína alcanzan su nivel máximo a la hora de haberse consumido, prologándose sus efectos entre unas cuatro a seis horas.

Cuando consumimos cafeína en nuestro cuerpo se desencadenan una serie de efectos sobre el metabolismo como, los siguientes:

  • Estimula el cerebro
  • Puede provocar el aumento de la tensión arterial
  • Estimula el sistema nervioso central, te provoca un impulso de energía, haciendo que te sientas más despierto y activo.
  • La cafeína es un diurético natural, lo que quiere decir que ayuda a eliminar el exceso de agua y sal del organismo.
  • Provoca la liberación del ácido en el estómago, lo que provoca malestar o acidez estomacal.
  • En ocasiones interfiere en la absorción de calcio

Efectos secundarios del consumo de cafeína y ansiedad

La cafeína se puede consumir en cantidades adecuadas, la mayoría de las personas pueden llegar a tomar hasta 400 mg sin que sea dañino o perjudicial. Lo importante es siempre llevar una dieta equilibrada y conocer hasta qué punto puede afectar en nuestro estado físico y emocional la cafeína.
Estos son algunos de los efectos secundarios que puede conllevar consumir demasiada cafeína:

  • Dolores de cabeza
  • Insomnio
  • Inquietud y temblores
  • Mareos
  • Nerviosismo
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Irritabilidad
  • Somnolencia
  • Dependencia

La cafeína no produce los mismos efectos en todas las personas, ya que hay personas que son más sensibles. Si en tu caso crees que existe una estrecha relación entre el consumo de cafeína y ansiedad y, buscas ayuda de expertos para poder combatir los síntomas.

¿Qué ocurre si dejo de tomar cafeína?

Uno de los efectos derivados del consumo de cafeína y la ansiedad es que puedes sufrir un síndrome de abstinencia si has estado consumiendo de forma regular y, dejas de tomar de forma repentina. Algunos de los síntomas que puedes sufrir si dejas de tomar cafeína abruptamente son:

  • Dolor de cabeza
  • Somnolencia
  • Irritabilidad
  • Vómitos
  • Mareos
  • Náuseas
  • Dificultad e incapacidad para concentrarse
  • Estreñimiento
  • Dolor muscular

¿Cómo puedo prevenir los efectos de la cafeína relacionados con la ansiedad?

Si eres una persona que sufre un trastorno de ansiedad es aconsejable que evites tomar cafeína pero, en el caso de que no hayas experimentado antes este trastorno y, el consumo de cafeína te provoque nerviosismo e irritabilidad, lo mejor es que reduzcas gradualmente su consumo. Tomar una media de dos a tres tazas de café al día o 5 vasos de té o bebida gaseosa con cafeína se consideran un consumo moderado para la mayoría de las personas o las personas que no sufren un trastorno de ansiedad.