Mar. Jun 18th, 2024

La educación debe ser una prioridad para cualquier gobierno. El Presidente Sarmiento, al leer el resultado del primer censo por él ordenado, y comprobar el alto nivel de analfabetismo y la muy baja escolaridad, sobre 413.465 niños en edad escolar, sólo estudiaban 82.671, convocó a una reunión de gabinete, en ella pronunciaría la conocida frase de “señores ministros, ante los primeros datos del censo, voy a proclamar mi primera política de estado para un siglo: escuelas, escuelas, escuelas”.

La reacción de Sarmiento fue muy positiva, en pocos años Argentina era ejemplo en el mundo por su sistema educativo y por haber eliminado en la practica el analfabetismo. Sarmiento y los presidentes que lo siguieron bien interpretaron cuál era el problema del analfabetismo de entonces. No lo ocultaron, no buscaron justificativos ni culpables en el prójimo. Aceptaron la realidad y se dispusieron a cambiarla.

Entre los artículos que contiene la llamada Ley ómnibus, ahora vuelta a comisión, hay uno dedicado a la educación. Esta será reconocida como “un bien público y un derecho personal y social garantizado por el Estado”. Si se aprueba la Ley o se remite al Congreso un proyecto a tal fin, significaría que, ante un paro docente, se deba garantizar la continuidad escolar. Es decir, se limita el poder de las huelgas que con tanta frecuencia disponen los gremios docentes.

Otros de los cambios que aporta el texto de la Ley, apuntan a la incorporación de un examen obligatorio al finalizar la secundaria y la incorporación de la evaluación periódica docente como condición para aspirar a percibir un suplemento salarial, tal como se detalla en el artículo 276 del proyecto.

Es que desde aquellos albores del Siglo XX la educación ha sufrido una fuerte caída, tanto que el ex Rector de la Universidad de Buenos Aires, Guillermo Jaim Etcheverry, califica como la “Tragedia Educativa” a la situación de nuestra educación en general y es autor de un libro con ese mismo nombre que es una lectura ineludible para los que trabajan en instituciones educativas, ya que es un lúcido diagnóstico y suministra argumentos y elementos de juicio bien fundados para reflexionar sobre la calidad educativa.

Y a las pruebas nos remitimos, la evaluación PISA, un estudio llevado a cabo por la OCDE[i] a nivel mundial, mide el rendimiento académico de los alumnos en tres materias, matemáticas, ciencia y lectura. En el año 2022, más de la mitad de los estudiantes argentinos de 15 años quedaron por debajo de los niveles básicos en las tres materias evaluadas. En Matemática, 7 de cada 10 (72,9%) alumnos no alcanzan niveles básicos. Con un puntaje promedio de 378 puntos en esta materia, la Argentina quedó en el puesto 66 de los 81 países o regiones evaluados.

En La Ley ómnibus del oficialismo, queda claro que la educación es un asunto prioritario para el gobierno, y no puede ser de otra manera.

Un comentario en «La Educación debe ser prioridad para cualquier gobierno»

Los comentarios están cerrados.