Jue. Feb 22nd, 2024

Ayer fue un día de análisis sobre la vuelta a comisión de la Ley ómnibus, solicitada por el mismo oficialismo. Indudablemente que hay necesidad y urgencia, dos requisitos para dictar un DNU, como el firmado por Milei que incluye más de 300 medidas para desregular la economía y enviar simultáneamente un proyecto de Ley con el mismo propósito. El Decreto 70/2023, dictado en diciembre, está vigente en todo lo que no sea suspendido por la justicia y solo el rechazo de las dos cámaras del Congreso podría anular su vigencia.  Mientras que la Ley ha regresado a un punto muerto.

El DNU tiene 83 páginas y contiene 366 artículos. En el segundo de ellos establece la «desregulación del comercio, los servicios y la industria en todo el territorio nacional», al tiempo que otorga al Estado la facultad de promover «un sistema económico basado en decisiones libres».

Argentina es uno de los países más regulados del planeta; con el tiempo se han ido acumulando leyes que centralizan la economía y controlan la vida ciudadana en todos los ámbitos y niveles, dejando de lado la filosofía y los conceptos prácticos de Juan Bautista Alberdi padre de la Constitución Nacional.  Milei en todo momento afirma y afirmó en su campaña, que busca volver a esos preceptos alberdianos que en los primeros años de vigencia nos posicionaron entre las naciones más prósperas. Claro está y lo entendemos bien que desde hace siete u ocho décadas Argentina ha descendido permanentemente por aplicar políticas populistas que nos ha llevado a tener casi un 45 % de pobreza, una inflación récord y un altísimo nivel de endeudamiento. Nadie puede negar nuestra delicada situación y que debe hacerse algo para cambiar la trayectoria del país.

Milei es un outsider de la política y probablemente no la interprete correctamente. En la situación de debilidad en el Congreso debe entender que es necesaria la negociación y lo decimos en el mejor sentido de la palabra. Debe moderar sus impulsos y no ofender o agraviar como cuando afirma que los diputados son “coimeros” y “delincuentes”. Está muy mal que ponga a todos los diputados en la misma bolsa y si sabe de algún caso de soborno, debe identificarlo y denunciarlo en la justicia. También se ha declarado una guerra con los gobernadores. Estos cuidan los intereses de sus provincias y el presidente debe comprender que necesita pactar con ellos y no romper vínculos con ellos.

Con la Ley ómnibus pausada, no sabemos si se insistirá en ella y un DNU contra el que se presentaron 41 recursos de amparo en la justicia para que sea declarado inconstitucional, además de las dos cautelares que ya dictó la Justicia para suspender la reforma laboral.

Hay una gran mayoría de ciudadanos que anhelamos un cambio profundo, pero no interpretamos bien los caminos elegidos por Milei para lograr que el país se reformule positivamente.