No asfixiar con impuestos al sector privado.

El tan mentado ajuste es una pesada carga para los ciudadanos comunes, para los pequeños empresarios, para los profesionales, y para todos los que producen, en definitiva para el sector privado. El Estado, como bien los sabemos los sufridos argentinos, continúa malgastando, dilapidando fondos y exigiendo mayor esfuerzo sin ajustarse el cinturón El grueso del  ajuste, lo trasfiere sin anestesia alguna al sector privado. Le carga las culpas de los manejos desprolijos de la economía y los de la crisis que ha generado.  

Resulta notable como el oficialismo y la oposición, se ponen de acuerdo fácilmente, a la hora de aumentar los impuestos. Pareciera que nada los regocija más.

Sabemos que en Argentina, en  materia de impuestos, nada es definitivo. Ni en el nombre de la gabela ni en las alícuotas que se modifican continuamente. Desde la creación del Impuesto a los Réditos, las leyes tributarias  temporales y/o de emergencia, con el tiempo se convierten en permanentes e imprescindibles.

El Impuesto a los Réditos, actual Ganancias,  fue creado por  ley 11.682 sancionada el 12 de enero de 1933 durante la Presidencia (de facto) de Agustín P. Justo. También en dicha normativa se establecía la creación de la Dirección General de Impuesto al Rédito (actualmente la AFIP). 

La ley al momento de su creación, como consecuencia de la crisis de 1929,  previó el impuesto como de emergencia, con vigencia hasta el 31 de diciembre de 1934. Sin embargo mantuvo vigencia hasta nuestros días.  Estamos en 2018 y cada vez es un impuesto más pesado para a ciudadanía.  Macri aseguró durante su campaña  que los trabajadores no pagarían el impuesto a las ganancias. Promesas, como tantas otras, que las llevó el viento.  

Macri también sabe, porque lo afirmó públicamente, que Argentina tiene una carga tributaria record en América Latina. Durante su gobierno prometió disminuirla, sin embargo la reducción fue insignificante, y  ahora cambió la tendencia, un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal señala que la carga tributaria subirá el 1% del PBI en 2019 en relación a 2018, y estará 0,4 puntos por encima de la del 2015.

En el Consenso Fiscal que ingresó ahora a la Cámara de Diputados, suscrito por el Poder Ejecutivo con 18 gobernadores, se propone suspender el punto del acuerdo fiscal del año pasado en donde se asumía el compromiso “de no crear nuevos impuestos nacionales sobre el patrimonio ni incrementar la alícuota del Impuesto sobre los Bienes Personales”.

A pesar de ello ahora se propone modificar el impuesto sobre los bienes personales. Se incrementará el monto no imponible pasándolo de $ 1.050.000 a $ 2.000.000, a partir del cual se dispara el pago del tributo. Se dejará de lado la tasa del 0,25 % cambiándola por tasas progresivas que se incrementan en función de los bienes que una persona posee.

Las provincias también aumentan sus impuestos y somos los particulares y las empresas, las que tendremos que soportar la carga de un riguroso ajuste. El Estado solo piensa en que la Caja le cuadre, no toma conciencia que solo el sector privado es el generador de riquezas y más vale no asfixiarlo.

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