Las idas y vueltas de un clásico caliente que definirá la localía con una moneda al aire y ante un escribano público

Primó la sensatez. Newell’s y Central jugarían en Rosario y con ambas hinchadas. Así, al menos, lo decidieron los clubes y las autoridades del gobierno de Santa Fe. Solo falta el visto bueno de los organizadores de la Copa Argentina. La fecha es el 7 de noviembre con un sorteo ante escribano público para definir el estadio: El Gigante de Arroyito o el Coloso Marcelo Bielsa, del Parque Independencia.

La posibilidad de jugar en Rosario había quedado descartada la semana pasada tras el duro comunicado que emitió la organización del certamen. Se culpaba al gobernador Miguel Lifschitz de no querer diagramar el encuentro en su provincia por razones de seguridad. Sin confirmación oficial, se indicaba que el clásico rosarino se iba a jugar el miércoles 24 de octubre, en la cancha de Lanús y a puertas cerradas.

El poder Ejecutivo de Santa Fe rechazó las acusaciones y le pidió a la Copa Argentina que se retracte por «aseveraciones infundadas». El fuego cruzado no hizo más que confirmar aquellos trascendidos: con peleas y sin acuerdos, el clásico se alejaba de Rosario y de sus hinchas, los más perjudicados en medio del tire y afloje.

El panorama, sin embargo, cambió este martes. Las dirigencias de ambos clubes y las autoridades del ministerio de Seguridad de Santa Fe se sentaron en una mesa para mostrar unidad ante la amenaza latente de no poder jugar en el clásico en la ciudad. Acordaron una fecha (el 7 de noviembre) y un operativo para poder albergar a las dos parcialidades. Resolvieron, además, tirar una moneda al aire ante un escribano público para elegir la localía.

Para que se juegue en esa fecha es necesario que Central reprograme el partido que tiene pactado para el viernes 9 ante Atlético Tucumán, encuentro que, en principio, se pasaría para el domingo 11 o lunes 12 de noviembre. Ahora, la pelota, está en los escritorios de la Copa Argentina.

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