El gobierno populista italiano aprueba nuevas medidas económicas y se enfrenta con Bruselas

Tras una batalla que duró todo el día entre los dos partidos populistas que controlan el gobierno con el 60% de apoyo popular y parlamentario, el gobierno italiano aprobó en la noche del lunes amplias medidas económicas de apoyo a los pobres, los jubilados y los ciudadanos en litigio con el fisco, en una maniobra económica de 37 mil millones de euros. Además envió a Bruselas su proyecto de balance del Estado, que la Unión Europea ya le adelantó que rechazará porque eleva al 2,4% el déficit del PBI, aumentando la enorme deuda pública que ya llega al 132%, o sea 2,3 billones (millones de millones) de euros.

Aunque discutieron fuerte para hacer ceder al otro, los dos líderes populistas, Luigi Di Maio del Movimiento Cinco Estrellas y Matteo Salvini, jefe de la Liga, ambos viceprimeros ministros que ocupan carteras ministeriales estratégicas, cantaron victoria y enarbolaron como trofeos de guerra las ventajas que favorecen a sus millonarias clientelas electorales.

Pero fue Matteo Salvini, que se había negado hasta la tarde a bajar a Roma desde el norte de Italia, el que parece haber obtenido los éxitos más concretos. Especialmente en un plan de siete mil millones de euros que permitirá a 500 mil personas y sus familias obtener una jubilación adelantada a 62 años de edad y 38 de contribuciones.

Esta consistente clientela electoral ayudará a Salvini y la xenófoba y ultraderechista Liga a triunfar en las elecciones parlamentarias europeas de mayo próximo. “Después de mayo todo cambiará, escribiremos otra historia”, comentó sonriendo Salvini a quien sus adversarios acusan de neofascismo y lo llaman “el pequeño Mussolini”.

Los resultados de esta elección ratificarían que la Liga ha trepado a más del 32% del electorado, dejando atrás, al 28,1%, al otro partido populista, que en el actual parlamento tiene una representación que es casi el doble de la Liga (32,4% a 17,3%).

Aunque muchos especialistas y técnicos sostienen que los números de la maniobra económica y la ley de Balance del Estado no coinciden con la realidad, el ministro de Economía Giovanni Tria, a quien muchos consideran como probable renunciante por su pérdida de influencia en el gobierno, aseguró que los cálculos “son prudentes”.

El Movimiento 5 Estrellas de Luigi Di Maio, ministro de Trabajo y Desarrollo, cuyas bases electorales están en el sur de Italia, festejó el haber logrado que el consejo de ministros aprobara un plan para asegurar a 6,5 millones de pobres e indigentes italianos cobrar todos los meses durante dos años un subsidio de hasta 780 euros mensuales. El objetivo es lograr un aumento de los consumos, como en las otras medidas, que permitirían aumentar el crecimiento del país y hasta reducir un poco el gigantesco déficit de la deuda pública. Además consolidar el poder de Di Maio en el sur de Italia.

Solo los que hoy no tienen ingresos cobrarán todos los 780 euros, los demás una integración para llegar a fin de mes con esa suma. En dos años se supone que los beneficiarios recibirán tres ofertas de empleo. Están obligados a aceptar una, pero los centros destinados a hacer ese trabajo están muy lejos de funcionar con eficiencia.

El plan de la llamada “paz fiscal” contempla condonaciones y perdones que permitirían hacer entrar a las arcas del Estado 6300 millones de euros. Quien arregla un litigio con el fisco pagará solo el 20% de lo que debe. Multas y otras gabelas serán directamente destruidas.

Por otro lado, el gobierno anunció que había desbloqueado inversiones por 4.300 millones de euros.

Los opositores y muchos especialistas afirman que los planes están desbalanceados en favor de gastos millonarios, cuando el plan debería centrarse en el crecimiento y las inversiones.

Una mala nota en el horizonte

Un frente de tormenta financiero preocupa al gobierno populista, porque a fin de mes las agencias de rating pueden bajar la clasificación de Italia, llevándola al borde del nivel letal de “títulos basura”, que impediría a muchos fondos de inversión internacionales poder comprar títulos de la deuda pública.

El spread, que mide la temperatura de las tasas de interés, ha superado ya los 300 puntos, con las tasas a 3,55%. Esto quiere decir que el proyecto italiano de hacer crecimiento con déficit puede salirle demasiado caro a los populistas. Si llegara a 400, según los grandes bancos italianos se estaría en el borde de una catástrofe pues los tres principales institutos de crédito perderían 1.800 millones de euros y tendrían que ser recapitalizados con dinero que no hay.

Los bancos italianos están sufriendo mucho la crisis financiera que afronta el gobierno, pues tienen en la “panza”, como se dice en la jerga económico, 340 mil millones de títulos de la deuda pública. Desde agosto, los bancos han comenzado a vender muchos millones de euros en bonos, lo que agrava la inestabilidad y la tendencia a aumentar el riesgo de los títulos públicos de la península.

Roma, especial

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