Turquía y Arabia Saudita registran el consulado saudí en Estambul donde desapareció el periodista Jamal Khashoggi

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El consulado saudí en Estambul será registrado por las autoridades turcas este lunes en el marco de la investigación sobre la desaparición del periodista Jamal Khashoggi, quien ingresó a esa sede diplomática el 2 de octubre, y jamás se lo volvió a ver.

El registro estaba previsto para la tarde del lunes en el marco del grupo de trabajo constituido por Turquía y Arabia Saudita para investigar la desaparición de este periodista, crítico del régimen de Riad, y colaborador del diario The Washington Post.

Su desaparición llevó a una macabra crónica que habla de asesinato y hasta desmembramiento de Khashoggi por parte de un escuadrón de asesinos saudíes, movidos desde Riad por orden del príncipe heredero Mohammed  bin Salman.

La inspección al consulado fue autorizada la semana pasada pero hasta ahora no se había producido debido a un desacuerdo sobre las modalidades, según la prensa turca.

El editorialista saudí, conocido por sus críticas contra el poder, ingresó el 2 de octubre en el consulado en Estambul para realizar trámites relativos a su próximo matrimonio con una ciudadana turca, Hatice Cengiz, quien lo aguardaba afuera. Pero su novio jamás salió.

Arabia Saudita afirma que el periodista abandonó la sede del consulado, pero las autoridades turcas sostienen lo contrario. Y le exigen a Riad que muestre las filmaciones de las cámaras de seguridad donde se vea al periodista abandonar el lugar. Pero esas grabaciones no están.

Lo que sí muestran las cámaras de seguridad, cuyas grabaciones fueron filtradas a la prensa turca, es que a las 3.28 de la madrugada del 2 de octubre llegaron dos aviones privados a Estambul, con un «escuadrón de la muerte» para matar a Jamal Khashoggi.

A las 4.51, los hombres se instalan en el hotel Movenpick, cerca del consulado y en otro hotel cercano. A la 1.14 de la tarde, Khashoggi llega al consulado.

A las 3 de la tarde, dos vehículos con patentes diplomáticas parten del consultado y se dirigen a la residencia del cónsul.

A las 5.32 de la tarde, las cámaras muestran a la novia de Khashoggi, ubicada en las vallas se seguridad fuera del consulado, hablando por celular.

A las 5.40 de la tarde, los hombres registrados en los dos hoteles parten en dos vuelos privados, en teoría de regreso a Riad.

Algunos responsables acusan a las autoridades saudíes de haber enviado a Turquía a este comando de agentes especiales para asesinarlo.

Este fin de semana, una delegación saudí estuvo en Turquía para entrevistarse con responsables turcos, sin que trascendiera el contenido de las conversaciones.

El domingo, el rey Salmán de Arabia Saudita mantuvo una conversación telefónica con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, a quien reafirmó «la solidez» de las relaciones entre los dos países. Y ordenó abrir una investigación.

El caso se transformó en una «bomba» internacional. Las principales democracias occidentales, entre ellas el propio Estados Unidos, exigen explicaciones a Riad sobre Khashoggi, poniendo en tensión la relación con el principal socio de Occidente en la región: la poderosa Arabia Saudita.

Trump incluso amenazó a Riad con un «severo castigo» si se prueba que está involucrado en la desaparición del periodista. También anunció que enviará a su secretario de Estado Mike Pompeo a entrevistarse con el rey Salmán, sobre el asunto. Pero este lunes bajó el tono al indicar en Twitter que el rey Salmán no sabe nada sobre el caso.

«Acabo de hablar con el rey de Arabia Saudita que niega cualquier conocimiento de lo que pueda haber ocurrido (a Khashoggi). Dijo que están trabajando estrechamente con Turquía para encontrar una respuesta», señaló Trump en su cuenta oficial de Twitter.

Riad se había defendido el fin de semana de la amenaza estadounidense diciendo que responderá con una reacción aún peor.

Francia, Alemania y Gran Bretaña también exigieron «una investigación creíble» sobre la desaparición.

Para el reino saudí, las acusaciones de que el periodista fue asesinado y desmembrado son «infundadas», pero no ha ofrecido una explicación ni evidencia que muestre que Khashoggi abandonó el consulado.

En un intento por apaciguar la presión internacional, Riad accedió a la «inspección» del consulado.

«El reino afirma su total rechazo a cualquier amenaza o intentos de socavarlo, ya sea con amenazas de imponer sanciones económicas, usando presiones políticas o repitiendo falsas acusaciones», dijo Riad en un comunicado, a través de su agencia oficial.

«Arabia Saudita no será intimidada», tituló el diario The Saudi Gazzette.

Pero la presión va en aumento. Varias multinacionales se están «bajando» del próximo foro de inversiones que se llevará a cabo en Riad, llamada «Davos en el desierto». Muchos CEOs ya anunciaron que no irán, como el presidente de Uber Dara Khosrowshahi y el multimillonario Richard Branson.