Retiran un crucifijo de la Legislatura salteña


Horacio Verbitsky es un funesto personaje de izquierda que interpreta a su estilo los DDHH. El que fuera Jefe de Inteligencia del grupo Montoneros, lideró, unos meses atrás, la manipulación mediática de la desaparición de Santiago Maldonado, utilizando el misterioso hecho, para enrarecer la atmósfera política en contra del gobierno de Mauricio Macri.

Verbistsky que actualmente dirige el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), denunció la desaparición ante la Comisión de DDHH de la OEA, calificándola de “desaparición forzada”, y acusando a la Gendarmería de su aprehensión, sin aportar pruebas.  

Al aparecer Maldonado ahogado en el Rio Chubut, sin lesiones de ningún tipo y sin ningún rastro de violencia, tal como lo verificó una junta de 55 expertos por unanimidad, Verbistky no pidió disculpas a la opinión pública por su error y su malicioso accionar que produjo innecesaria conmoción en todo el país.  

El periodista montonero, que fue imputado por ser el autor intelectual del atentado al cuartel de la Policía Federal en el que murieron 23 personas, y que fuera sobreseído durante el kirchnerismo, presentó un libro de su autoría en Salta. La legislatura de la provincia vecina le permitió que lo hiciera en el recinto de sesiones, desde el sillón del Presidente.

Esto solo, ya representa un baldón para el cuerpo hacedor de leyes de la Provincia de Güemes, pero no contento con esto, el falso defensor de los DDHH hizo retirar un crucifijo emplazado en la Sala.  Verbitsky se disculpó luego escribiendo en una nota publicada en el portal “El cohete a la luna” (que dirige) que él no tuvo nada que ver con el retiro del símbolo del cristianismo. Pero lo cierto es que se lo retiró, con la anuencia del Presidente del cuerpo. Es posible que algún adulón, de los que nunca faltan, haya resuelto descolgar el crucifijo para no herir la susceptibilidad de Verbitsky, pero la acción debió ser advertida a tiempo y corregida, por respeto a nuestras tradiciones religiosas.

Nadie ignora que Argentina nació bajo el signo de la Cruz, como que en la Asamblea Constituyente de 1853, hubo varias propuestas de constituir una República Católica, pero en la mente de aquellos congresistas ya existía la idea de que la grandeza de la Nación se acrecentaría mediante  la educación y la inmigración.  Para recibir a estos hombres y mujeres de allende los mares, como verdaderos hermanos, la libertad religiosa era un imperativo. Y así se estableció en nuestra Carta Magna, lo que posibilitó conformar una sociedad abierta, progresista y respetuosa de la libertad de culto.

 El que sacó el crucifijo debió temer el enojo de Verbitsky, a sabiendas de que se trata de un individuo intolerante. El catolicismo es inherente a la génesis de la sociedad salteña, ya que estuvo implícito en la patria que esa sociedad tanto colaboró a forjar.

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