Jimmie Akesson, el reformador de la ultraderecha sueca que busca llegar al poder

Per Jimmie Akesson, líder del partido de ultraderecha Demócratas de Suecia, ha convertido en una década un partido de raíces nazis en una fuerza que amenaza la hegemonía de socialdemócratas y conservadores y busca romper el aislamiento al que ha sido sometido.

Su partido afronta la recta final de la campaña para las elecciones generales del domingo en este país nórdico con encuestas favorables, a pesar de varios escándalos que han afectado al partido.

Suecia votará este domingo en unas elecciones generales tras las que se vislumbra una difícil formación de gobierno: según las encuestas, ni la coalición de izquierda ni la de derecha obtendrán la mayoría necesaria, en medio del ascenso de los ultraderechistas.

Ni el bloque «rojo-verde» del primer ministro socialdemócrata saliente Stefan Löfven, ni el bloque «aburguesado» del dirigente conservador Ulf Kristersson deberían obtener la mayoría en el Riskdag, y tendrán que forjar alianzas.

Los Demócratas de Suecia (SD), partido antiinmigración surgido de la nebulosa nacionalsocialista, cuentan con un 20% de intención de voto, según las encuestas de siete institutos de sondeo realizadas durante los últimos diez días, una subida de siete puntos con respecto a las legislativas de 2014.

Tras las elecciones, el partido podría situarse por detrás de los socialdemócratas y codo a codo con los conservadores. Aunque no tiene ninguna opción de acceder al ejecutivo por el momento, su influencia aumentaría de una forma sin precedentes, marcando también en Suecia una tendencia que crece en otros países de Europa, con el ascenso al poder de líderes nacionalistas de ultraderecha como el italiano Matteo Salvini, el húngaro Victor Orban o el austríaco Sebastian Kurz,

Akesson, apasionado de grupos que mezclan textos nacionalistas y melodías de rock duro, inició su carrera política cuando estudiaba ña secundaria, cuando coqueteó con las filas conservadoras, de las que se apartó por su posición favorable al ingreso en la Unión Europea (UE).

Y decidió unirse en cambio a Demócratas de Suecia (SD), una fuerza ultraconservadora y de corte xenófobo nacida la década anterior a partir de un grupo abiertamente nazi y que ahora busca iniciar un renovación para deshacerse de los miembros más radicales.

Ayudó a finales de la década de 1990 a crear las juventudes del partido -que dirigiría entre 2000 y 2005-, cuando estudiaba en la Universidad de Lund (sur de Suecia): tomó cursos de filosofía, economía, política y derecho, sin acabar ninguna carrera, pero conoció a otros futuros miembros de la cúpula de SD.

Concejal desde 1998 en Sölvesborg, la localidad en la que creció, siete años más tarde se hizo con el liderazgo del partido e inició una carrera lenta pero imparable por equiparar a Suecia con el resto de países nórdicos, en los que fuerzas de corte xenófobo son aceptadas y apoyan o integran gobiernos de derecha.

Tuvo que esperar al segundo intento, en 2010, para devolver a la ultraderecha sueca al Parlamento, y en 2014 logró convertirla en tercera fuerza parlamentaria.

La incapacidad del resto de partidos para frenar su avance y que la política de asilo haya sido tema central en el debate político a raíz de la crisis de refugiados de 2015, han hecho que el SD siguiese creciendo en los sondeos hasta volverse tan grande que las otras fuerzas de derecha flirtean con él.

Åkesson, de 39 años, ha continuado con la labor de «adecentar» el partido: instaló hace años una política de tolerancia «cero» contra el racismo, pero los escándalos se han sucedido sin que ello parezca haber afectado a su imparable crecimiento.

Tampoco lo han frenado ni la licencia por estrés de seis meses que tuvo que tomarse después de la anterior campaña electoral, ni la creación de otra fuerza a su derecha nacida de una escisión del SD, ni el paso al grupo mixto de varios tránsfugas, incluida Margareta Larsson, la madre de su pareja, que sí continúa en el partido.

El líder de la derecha xenófoba sueca dice sentirse identificado con la leyenda de San Jorge y el dragón y es un conocido aficionado al heavy metal, sobre todo al subgénero power metal; y asistente habitual al Sweden Rock, un festival anual de rock duro.

Su afición por la música lo ha llevado también a los escenarios: toca el teclado en Bedårande Barn (Niños fascinantes), un grupo que hace unos años grabó una versión de «Fädernesland» (Patria), de su admirado Ultima Thule.

Åkesson también ha escrito dos libros, una autobiografía y otro reciente sobre la moderna «folkhemmet» (casa del pueblo), aludiendo a la tercera vía sueca creada el siglo pasado por los socialdemócratas y que ahora quiere reinventar con su partido.

Pese a haber rebajado el tono de su discurso, Åkesson protagonizó un sonado exabrupto en campaña: en una entrevista en directo en un programa satírico de la radio pública P3, calificó a esta de «canal de mierda» y «liberal-izquierdista» y abogó por su cierre.

Fuente: EFE

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