Cactus y suculentas: del desierto a los balcones porteños

Coparon balcones, patios, ventanas y hasta la mesa principal de muchos hogares argentinos. A su versión natural, se le sumaron los modelos tejidos en lana, de neón, de tela, de plástico, de cerámica e incluso de alambres de púa. A tal punto llegó su furor que una inmensa cantidad de cuentas en redes sociales las tienen como protagonistas y sus fotos ya parecieran competir con las de los instagramers más famosos. Trepadoras, colgantes, segmentadas, globosas, discoides y en varias formas más, conquistaron, sobre todo, a quienes estaban muy lejos de las prácticas botánicas. Cactus y suculentas (todos los cactus son suculentas, pero no todas las suculentas son cactus) se convirtieron en un éxito arrasador a la hora de hablar de plantas y sus simpatizantes podrían definirse como fanáticos de la especie. Sus flores efímeras merecen un capítulo aparte: de colores vivos, muchas de ellas se abren sólo por una noche y los cultivadores aguardan esa jornada (que en general se da en primavera o verano) como un gran acontecimiento.

Hay coleccionistas que ostentan miles de ejemplares. Las obtienen a partir de semillas o gajos y podría decirse que entre sus colegas forman una logia donde todos quieren obtener la planta más extraña o difícil de conseguir. Muchos de ellos forman parte del Círculo de Coleccionistas de Cactus y Crasas y se reúnen el segundo viernes de cada mes.

Parte de su auge quizá se deba al poco espacio físico que requieren, así como a una menor demanda de cuidados, en comparación con otras plantas. Lo cierto es que ya sea en florerías, viveros o de mano en mano, no dejan de multiplicarse. Dos formatos que pisan fuerte, en tanto, son los terrarios y los jardines verticales.

Andrea, Florencia, Daniela, Milena y Mariela son cinco amigas de entre 30 y 45 años. Si bien cada una tiene su profesión, algo las unió: “La pasión por los cactus y suculentas”. De ese modo nació Cactus Insolados, el emprendimiento conjunto donde venden de manera online. “Elegimos esto casi sin darnos cuenta, somos fervientes coleccionistas y una tarde de mate nos dimos cuenta de que podíamos emprender y transmitir esta pasión a la gente”, aseguran.

Las cinco mujeres, madres y con otros empleos aparte de este proyecto, sienten a estas plantas como una analogía de sus propias vidas: “A todas nos gustan porque con poco tiempo y lugar se puede tener un jardín o balcón bellísimo. Los cactus y suculentas son fieles, resisten y perduran. Se asemejan a nosotras en nuestras casas: con trabajo, hijos, miles de cosas que hacer, sin tiempo, pero con mucha fortaleza”.

Cactus y suculentas

Las amigas consideran que parte del éxito “es el poco tiempo y lugar que requieren, así como la buena energía que transmiten”. Mientras tanto, no tienen una favorita a la cual dedicarle su pasión: “No podemos elegir una, son todas lindas, estamos muy enamoradas de todas”.

En Cactus Insolados ofrecen más de 50 especies y la más vendida es la Echeveria. “Es imposible tener todas, nosotras todavía seguimos coleccionando, nos desesperamos cuando encontramos una especie nueva para cultivar. La variedad de suculentas y cactus es infinita y eso es lo que nos encanta”, mencionan.

Cactus y suculentas

Pero su objetivo no es sólo botánico, sino que apuntan también al diseño y la decoración. Por eso, las plantas que venden pueden estar tanto dentro de un corcho imantado como en una maceta de cerámica, vidrio o pintada a mano. Algunas de ellas, incluso, son adquiridas para usarse como souvenirs en distintos eventos.

Cactus y suculentas

“Mi afición comenzó en el año 1974, cuando recibí de regalo un grupo de cactus. Entre ellos, unos Lithops que me cautivaron y llevaron a que cinco años más tarde comenzara una colección más nutrida y especializada que, a partir de ese momento y hasta la actualidad, fue creciendo de forma exponencial”, sostiene Lucio Coronel (56), comerciante y organizador de la Feria de las Cuatro Estaciones, dedicada a estas especies.

Lucio Coronel, desde 1974 en el rubro.

La misma surgió con el fin de nuclear a “los aficionados a los cactus y suculentas que, buscando canalizar sus excesos de plantas y su afán de conseguir nuevas especies, comenzamos a reunirnos para intercambiar y luego venderlas. Los asistentes son primariamente aficionados y coleccionistas que buscan “la figurita difícil”. Coronel, responsable del vivero virtual Patas y Espinas, destaca que éste es “un hobbie muy accesible”, donde se pueden tener innumerables especies por valores que comienzan en los $ 30. En la misma línea que las creadoras de Cactus Insolados, resalta que “hay una predilección por las suculentas, especialmente del género Echeveria, por su facilidad de cultivo y belleza”.

Ya experto, asegura que “el éxito de estas plantas se debe a su fácil cultivo y a su gran variedad en formas y llamativas floraciones”. Sus favoritas lo posicionan sin duda como un especialista, con tres géneros de suculentas: “Euphorbia, con 123 especies; Agave, con 86, y Aloe, con 71”.

“Tengo 103 cactus y suculentas”. Así se presenta Eliana Ramírez (43), emprendedora y artesana. Su amor por ellas surgió de repente y de manera casual. “Nunca en mi vida tuve plantas porque me parecía que no podía cuidarlas; llegaba del trabajo muy tarde y tampoco llamaban demasiado mi atención, pero cuando me mudé mi vecina me presentó algunas de sus plantitas, empecé a ver cómo crecían y me compré una, dos, tres…”.

Ramírez comenzó a decorar sus propias macetas y a buscar “hijitos” de suculentas: “Las ponía en la tierra y crecían hermosas. Salía al balcón y, con sólo verlas, sus formas y colores me alegraban”. Entonces nació un romance que se acrecentó día tras día. Aunque admite que “no necesitan atención constante”, ella las mira todos los días. Y revela que les habla y les dice lo “hermosas” que están).

Para ella, este furor por los cactus y suculentas se debe a que “son plantitas que se la bancan”. “Además, tienen formas diversas y para la gente que trabaja es muy cómodo porque no tiene que estar pendiente del riego diariamente. Y estéticamente quedan hermosas adentro o afuera del hogar; un cactus con una linda maceta te levanta y decora cualquier espacio de tu casa”, añade.

El caso de Constanza Wakuluk (45) es el de una auténtica fan. En su “mini balcón” -tal como ella lo define-, y en su ventana, viven unas 50 plantas diferentes. “Cuando crecen mucho los regalo, por falta de espacio”, aclara esta diseñadora de indumentaria que habita un departamento en el barrio porteño de Palermo.

Su pasión la heredó de una amiga que se fue a vivir a Córdoba. “Mi amiga se transformó en ‘Cactulandia’, de tanto ir a visitarla me pegó el amor por estas plantas hermosas”, afirma. El punto clave, para ella, es que “son plantas que no necesitan un regado constante ni grandes cuidados; y las flores son realmente espectaculares”.

Su rutina ineludible se da cada 30 días: “Siempre hay alguno medio cachuzo, que necesita más atención, menos agua o cambio de maceta, porque cuando se ponen grandes ya no los puedo tener en casa”. Entre sus secretos para mantenerlas saludables, enumera: “Un polvito con abono que me regala alguna amiga, no dejar que la lluvia los inunde y buscar cuál es el lugar preferido de cada uno. Hay ‘sucus’ que no necesitan tanto sol, entonces busco un poco de sombra”.

Wakuluk sostiene que en su preciado jardín balconero, la mayoría de los cactus “están en latas, zorritos, calacas y llamas”. Cuando crecen, los trasplanta a los cacharros jujeños que también le “fascinan”. “Cuando llega el calor y veo a mis cactus florecer es una alegría indescriptible. Son flores que duran muy poquito, pero son tan hermosas… Mi hermana dice que mi casa es como una cajita mágica, porque no puede creer que con tan poco espacio mis plantitas den flores tan hermosas”.

En la Argentina se cultivan más de cien géneros

Rusticidad, bajo mantenimiento, formas esculturales, flores diurnas o nocturnas e incluso perfume parecen ser los grandes motivadores de la innumerable cantidad de adeptos a estas plantas éxito. En Argentina se cultivan más de 100 géneros, según se afirma en Cactus y suculentas. Principales géneros y su cultivo (Catapulta). Entre sus virtudes figuran el poder tenerlas en macetas, canteros, jardines, balcones o terrazas, durante todo el año. Otra cualidad que atrae multitudes es que “se multiplican con facilidad, pudiendo intercambiar gajos u hojas y logrando nuevos ejemplares con poco esfuerzo”.

Los expertos, en tanto, aconsejan protegerlas de la lluvia si están al aire libre. Si están bajo techo, controlar estrictamente el riego. Asimismo, recomiendan la mayor cantidad posible de exposición diaria a la luz natural. De lo contrario, “no llegan a su tamaño natural, quedan debilitadas y con una apariencia enfermiza, lo que las expone al ataque de plagas”.

Poco tiempo, poco dinero, poco espacio: un tridente de cambios sociodemográficos que convirtieron a cactus y suculentas en los reyes y reinas de las macetas argentinas.

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